
Las jugadoras de la selección femenina iraní regresaron a Teherán tras un controvertido partido en Australia en el que se negaron a cantar el himno nacional, hecho que generó rechazo en algunas esferas de Irán. Aunque siete jugadoras habían aceptado el asilo ofrecido por el Gobierno australiano, cinco desistieron y decidieron regresar con sus compañeras.












