
El Museo del Louvre de París, emblema de la cultura francesa, alberga casi 9.000 años de historia y más de 600.000 obras en sus 70.000 m² de espacios expositivos. Como el museo más visitado del mundo, con cerca de 9 millones de visitantes anuales, ha superado con creces su capacidad original. Sin embargo, en los últimos años, la institución ha enfrentado diversas crisis, entre ellas un robo, fraude y tensiones sociales que han puesto a prueba su prestigio.
El 19 de octubre de 2025, ocurrió lo impensable: ladrones irrumpieron en el Museo del Louvre a través de una ventana de la Galería de Apolo y robaron las joyas de la Corona, valoradas en 88 millones de euros. Este robo puso en evidencia las fallas de seguridad.
Cinco meses después del robo, David Desclos, un ex ladrón que había sido invitado al Louvre en 2020 para grabar un pódcast, regresó al lugar. De pie cerca del balcón utilizado por los delincuentes, expresó su frustración al observar las condiciones de seguridad del museo:
«Han instalado rejas en esta única ventana, pero al mirar a su alrededor, el lugar parece un queso suizo. No hay rejas en ninguna otra parte, todas las ventanas son accesibles. Es una imprudencia», señaló.
Según Desclos, las ventanas no son el único punto débil del Louvre. También señala a los llamados «ladrones de canaletas», capaces de moverse con rapidez por los tejados de París y prácticamente imposibles de atrapar.
France 24 presentó su análisis a la policía. «Tiene toda la razón», afirma Axel Ronde, portavoz del sindicato policial CFTC. «Existen auténticos comandos capaces de desplegarse rápidamente y en gran número. Por eso, en algunos lugares estratégicos se ha instalado alambre de púas en las azoteas. Pero el Louvre es un monumento protegido; no se le puede añadir cualquier cosa».
Problemas estructurales importantes
Los empleados del Louvre también expresan su preocupación por el envejecimiento de la infraestructura, un problema que va mucho más allá de la seguridad.
«Llevamos años advirtiendo sobre la obsolescencia del edificio y sus sistemas técnicos anticuados. La seguridad ha sido objeto de numerosos debates desde el robo, pero el problema es mucho más grave», afirma Gary Guillot, secretario del sindicato CGT en el Louvre.













