Versiones encontradas han marcado los incipientes acercamientos diplomáticos que buscan poner un fin dialogado a la guerra en Irán. Mientras el mandatario estadounidense Donald Trump ha señalado que los líderes iraníes estarían “rogando” llegar a un acuerdo, las versiones de Teherán son totalmente diferentes.
Según afirma Teherán, no ha habido ningún tipo de acercamiento y desmiente las declaraciones del republicano. Incluso, desde el Gobierno iraní han insistido en que cualquier mensaje intercambiado no constituye una negociación formal y han acusado a Washington de difundir versiones con fines políticos y económicos.
Entretanto, en vez de desescalar, el conflicto parece estar acrecentándose a poco tiempo de que se cumpla un mes del inicio de los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán. Se ha conocido que Estados Unidos ha enviado militares adicionales a Medio Oriente, incluidos marines y tropas aerotransportadas, mientras mantiene sobre la mesa un plan de paz de 15 puntos y, al mismo tiempo, amenaza con intensificar los ataques si no hay avances.

Por su parte, Irán ha reforzado su control estratégico sobre el estrecho de Ormuz, utilizándolo como un punto de presión para la economía global. Aun así, Trump declaró este jueves 26 de marzo que Teherán ha permitido el tránsito de diez buques petroleros por el estrecho, incluidos algunos con bandera paquistaní.
A continuación, revisamos las versiones que han expuesto los actores involucrados y los principales obstáculos y posibilidades que están sobre la mesa para alcanzar una salida negociada al conflicto.
¿Una presión interna?: los factores que explican la versión de EE. UU.
El primer aviso llegó el pasado lunes 23 de marzo, justo antes de la apertura de los mercados y en medio de la expectativa por una nueva semana del conflicto. El presidente de Estados Unidos aseguró en redes sociales que estaba en conversaciones con Irán para resolver la guerra por la vía diplomática.
Pese a los desmentidos de Teherán, Trump ha sostenido ese discurso durante toda la semana, insistiendo en que se han producido negociaciones “productivas” con el Gobierno iraní.
El mandatario ha ido incluso más allá al afirmar que son los líderes iraníes quienes están más presionados para alcanzar un acuerdo. También ha señalado que Teherán “tiene miedo” de reconocerlo públicamente. Según su versión, ese temor responde tanto a una posible reacción interna como a la amenaza de una escalada militar por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, esta narrativa no ha sido respaldada desde la República Islámica. Según ‘CNN’, Trump está “desesperado por difundir la idea de que Irán está dispuesta a poner fin a la guerra”, pero “aún no hay ninguna señal pública por parte de Teherán de que esté dispuesto a ayudarle a revertir la crisis que él mismo provocó”.
La afirmación de que se han llevado conversaciones «productivas» contrasta con las últimas tácticas militares de Washington. Por un lado, Estados Unidos aseguró que le hizo llegar a Irán el plan de paz de 15 puntos, mientras que por otro el Pentágono ordenó el envío de tropas terrestres a la región.
Una dinámica contradictoria que se repitió el miércoles 25 de marzo cuando la Casa Blanca instó a Irán a aceptar el acuerdo mientras lo amenazaba con atacarlo con más fuerza si no lo hacía.
En diálogo con France 24, Lucas Lorenzo Montero, especialista en Relaciones Internacionales, interpreta las declaraciones de Estados Unidos como una reacción de Trump a la presión interna del país.
“La crisis generada por los hechos del estrecho de Ormuz lleva al Gobierno de Estados Unidos a una presión muy fuerte con respecto a los valores propios que está teniendo el combustible y los mercados estaban pidiendo un indicador de una posible tendencia más a dar una pérdida de actividades o al menos un acercamiento a unas conversaciones”, asegura.
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Irán contradice a Trump y lo señala de oportunismo
La respuesta desde Teherán no tardó en llegar y fue en sentido contrario. Desde el inicio de la semana, las autoridades iraníes han negado que existan negociaciones con Estados Unidos y han rechazado las afirmaciones de Trump sobre supuestos avances diplomáticos.
Pese a los reiterados mensajes desde Washington, la República Islámica ha mantenido su postura, insistiendo en que no hay ningún proceso de diálogo en curso y que los contactos indirectos que puedan existir no constituyen una negociación formal.
“Ninguna de las dos partes se expresan con ganas de tener realmente una negociación seria»
De hecho, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, admitió que se han intercambiado mensajes con EE. UU. a través de intermediarios, pero afirmó que estos no constituían “ni un diálogo, ni una negociación, ni nada por el estilo”.

Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que “no se han llevado a cabo negociaciones con Estados Unidos” y denunció el uso de “noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros” de EE. UU. e Israel.
Justamente, según medios como ‘Político’, es el presidente del Parlamento iraní, quien ha emergido como una opción que EE. UU. sopesa para negociar con Irán «e incluso como un futuro líder» del país.
En todo caso, por el momento, según afirma Lorenzo Montero, “es muy poco creíble inclusive que haya realmente habido una iniciativa con el contenido de las propuestas de Estados Unidos y hasta inclusive con el propio contenido de la contraoferta de Irán”. Y agrega: “Ninguna de las dos partes se expresan con ganas de tener realmente una negociación seria, en base al menos lo que reclaman cada parte, porque es impagable por el otro”.
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Pakistán emerge como mediador
Entretanto, en los últimos días se ha dado a conocer que Pakistán podría tener un papel protagonista en posibles acercamientos entre Washington y Teherán. Este rol podría estar sustentado en el acercamiento de ese país al presidente de Estados Unidos y también porque mantiene vínculos de larga data con Irán.
En ese sentido, tal como señala Reuters, el país asiático mantiene canales directos con EE. UU. y Teherán en un momento en que la mayoría de países carecen de ellos. Al mismo tiempo, su historial de tensiones con ambas partes le otorga una mayor credibilidad como posible intermediario.
Además, según afirma la agencia de noticias citando a cinco fuentes oficiales del país, desde el inicio del conflicto, Islamabad ya ha participado en esfuerzos diplomáticos en los que se incluye el intercambio de al menos media docena de mensajes entre Estados Unidos e Irán.

Su papel va más allá de las declaraciones. Antes de que el primer ministro Shehbaz Sharif confirmara el martes la oferta de conversaciones, otras fuentes pakistaníes aseguraron que ambos países podrían reunirse en Islamabad a finales de esta semana. Sin embargo, por ahora, no se ha dado a conocer más detalles sobre una eventual reunión.
Entre los posibles participantes estadounidenses se estaría esperando que asistan el vicepresidente estadounidense JD Vance, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner.
Por otro lado, Pakistán también se beneficiaría directamente de un eventual fin del conflicto. Según afirmó Kamran Bokhari, investigador principal del Middle East Policy Council en Washington, para Reuters “que Pakistán acoja conversaciones entre Estados Unidos e Irán representa una mejora significativa en la posición estratégica de Islamabad”. El país comparte frontera con Irán y busca restablecer la estabilidad regional y contener el impacto de la guerra en los precios de la energía.
Exigencias incompatibles
Uno de los principales obstáculos sobre la mesa es justamente que hay una gran brecha entre las exigencias de ambos países con interpretaciones radicalmente opuestas sobre cuáles serían los puntos a ceder para llegar al fin del conflicto.
Según se dio a conocer, Irán rechazó de plano el plan de 15 puntos de Estados Unidos, calificándolo de “excesivo”. Los detalles que se conocieron del plan, según publicó ‘Channel 12’, incluyen “el fin del programa nuclear de Irán, el fin de su programa de misiles balísticos y el fin de su apoyo a ‘milicias proxy’ como los hutíes en Yemen y Hezbolá en el Líbano”.

A cambio, se preveía que Irán obtuviera un alivio de sanciones y un control compartido sobre el estrecho de Ormuz.
Trump también ha señalado que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra requeriría que Estados Unidos retire el uranio enriquecido de Irán, un elemento clave de su programa nuclear. Sin embargo, en múltiples ocasiones, Irán había rechazado esa exigencia, insistiendo en su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos.
La resistencia militar, otro punto sobre la mesa
Además de las discrepancias sobre las exigencias de un plan de paz, sobre la mesa también está la capacidad militar de ambos países. Aunque Irán se ha visto afectado por la muerte de muchos de sus líderes políticos y religiosos, también ha mostrado que todavía posee un poderío militar importante.
“Irán ahora (…) puede seguir en conflicto. No nos olvidemos, Irán es un territorio muy extenso, primero que nada”, señala Lorenzo Montero. Y agrega: “Es muy poco probable que pensamos un Irán que va a ir a buscar el cese de las hostilidades por una cuestión de que ya no puede combatir más el conflicto”
Igualmente, su control del estrecho de Ormuz está siendo clave para inclinar la balanza al menos un poco a su favor. El especialista en Relaciones Internacionales señala que “es muy fácil seguir combatiendo en donde más le duele a Estados Unidos, que es en el bloqueo del estrecho de Ormuz».

Además, argumenta que varios de sus puntos claves aún no han sido atacados. “La infraestructura principal que tiene Irán para hacer ese bloqueo todavía no se ve afectada. Todavía no ha sido objetivo de ataques tangibles”, afirma.
En este punto, según muestra AP, Irán ha establecido en la práctica un sistema similar a peajes en el estrecho de Ormuz, en el que, citando a Lloyd’s List Intelligence, los buques que desean atravesar el estrecho deben proporcionar información detallada y, en algunos casos, pagar tarifas.
La agencia de noticias asegura que la firma de inteligencia marítima señaló que la Guardia Revolucionaria iraní ha implementado este sistema, realizando una “verificación geopolítica” de los buques y su carga.
Por último, un factor que también será determinante es la postura que adopte Israel, que hasta el momento se ha mostrado inflexible y ha asegurado que continuará con sus ataques.
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Con Reuters, AP y medios locales













