Días antes de la colisión, agencias espaciales como la NASA advirtieron que sería complicado ver el momento del impacto, aunque ya supieran cuándo y dónde ocurriría. Para un telescopio avanzado en la superficie de la Tierra, habría sido prácticamente imposible, incluso en buenas condiciones climáticas para su observación.
Aunque el cráter mide apenas algunas decenas de metros, la herida es prácticamente microscópica comparada con la inmensidad de la Luna. Para ponerlo en perspectiva, el disco lunar mide 3,475 kilómetros de diámetro. Incluso si el impacto hubiera dejado un cráter de 100 metros de ancho, mucho mayor de lo que estiman los científicos, este seguiría siendo unas 35,000 veces menor que el diámetro de la Luna.
Al igual que KARI, la NASA cuenta con orbitadores lunares. Es posible que en los siguientes días, tras una serie de comprobaciones de datos, lleguen imágenes con mayor resolución del área del impacto. Pero incluso esas imágenes seguirán recordándonos que una cicatriz resulta casi invisible sobre un disco de 3,475 kilómetros de diámetro.
¿Por qué cayó el cohete, en primer lugar?
No todos los restos de cohetes terminan en Luna. Este fragmento del Falcon 9 es un caso particular. Tras completar su misión, la etapa superior quedó en una órbita sin posibilidad de realizar nuevas maniobras. Durante más de un año, la gravedad de la Tierra, la Luna y el Sol modificó lentamente su trayectoria hasta que terminó impactando la superficie lunar.
SpaceX explicó algunos pormenores recientemente. “Para la mayoría de nuestras misiones, planificamos una desorbitación controlada de la segunda etapa del Falcon para que reingrese de forma segura sobre el océano. En misiones de mayor energía, como las que se dirigen a una órbita de transferencia lunar, casi todo el rendimiento del vehículo se dedica a colocar con éxito la carga útil en la órbita prevista, y una maniobra de eliminación controlada no siempre es posible”, contó la compañía espacial.
“Trabajamos activamente para ser lo más responsables posible con el hardware que queda en el espacio y garantizar la seguridad espacial, incluso en misiones más complejas. En este caso, con el tiempo, la actividad solar y la gravedad desviaron la segunda etapa hacia la Luna. Impactos como este son raros, pero pueden ocurrir con objetos en este tipo de órbitas, y colaboramos con la NASA para encontrar la solución de eliminación óptima”, agregó.

