
A un mes de iniciar la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, los hutíes de Yemen lanzaron su primer ataque contra Tel Aviv, convirtiéndose en un nuevo agravante para la estabilidad regional y global. Los hutíes, aliados históricos de Teherán, ya habían amenazado con atacar y bloquear el estrecho de Bab el-Mandel si otros países acudían en apoyo a Washington e Israel.
