Todas las evaluaciones y mediciones hechas por organismos internacionales y locales así como por quienes ejercen la profesión periodística, dan fe y testimonio de que en República Dominicana hay libertad de prensa y de expresión.
Hay que reconocer que los medios de prensa y quienes los utilizan ejercen a plenitud ese derecho fundamental que permite a los medios de comunicación informar, investigar y difundir ideas sin censura previa ni interferencias indebidas del poder político o económico. Esto, sin lugar a dudas, constituye no solo un avance sino también madurez democrática.
Sin embargo, hay problemas con quienes, sin ser periodistas ni comunicadores, usan los medios electrónicos para propalar noticias falsas e insultar en forma medaganalaria, sin guardar el debido respeto a los demás ciudadanos y tampoco sin tomar en cuenta ningún parámetro ético.
Las exposiciones y discusiones estériles de estos últimos dejan muy mal parado a nuestro país, pues dan la sensación de que, por el contrario, lo que impera aquí es un libertinaje de prensa, que indirectamente afecta a la clase periodística, pues hace que se ponga en tela de juicio esta noble y sacrificada profesión.
A propósito de que este domingo 5 de abril será celebrado en la Republica Dominicana el Día del periodista, la ocasión es propicia para que este día, en vez de celebración, se aproveche para analizar y decidir cuales medidas puedan ser aplicadas contra quienes, sin ser periodistas ni comunicadores, impulsan dicho libertinaje.
sp-am
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