A pesar de su éxito comercial, la empresa y sus robots suelen ser objeto de intensas dudas. Es cierto que pueden realizar tareas llamativas y que gustan al público, pero ¿son capaces de desempeñar un trabajo tradicional que contribuya a la economía, como trabajar en una cadena de montaje o limpiar una casa? ¿Un robot Unitree G1 puede tener un trabajo real?
¿Comprar o rentar un robot?
Jake Cooperstein, un joven de 24 años que vive en Miami, afirma que se inspiró en Edward y en otros casos para crear su propio influencer humanoide. En enero, visitó el almacén de una tienda de robótica en Nueva York y probó el robot Unitree G1. Le impresionó lo fácil que era manejarlo. Al día siguiente, hizo el pedido y pagó el anticipo.
En la página web de Unitree, un robot G1 básico cuesta 13,500 dólares, pero eso es sin contar aranceles, gastos de envío ni impuestos. En cambio, un distribuidor estadounidense lo ofrece por unos 19,000 dólares. Sin embargo, a Cooperstein no le convencía esa opción. La versión más básica no incluye componentes más sofisticados, como manos ágiles, y está prohibido modificarla. En su lugar, eligió la variante U5, diseñada para compradores del ámbito educativo. Cuenta con más componentes y ofrece mayores posibilidades de personalización, pero su precio asciende a 66,000 dólares.
Cooperstein bautizó a su robot G1 como Brickell Clanker, en honor al barrio del centro de Miami, y empezó a sacarlo a la calle para que interactuara con la gente.
Brickell Clanker tuvo su gran oportunidad al asistir este verano a las fiestas posteriores a los partidos del Mundial, vistiendo diferentes camisetas de Argentina, Brasil y Estados Unidos. Hoy en día, Cooperstein gana dinero principalmente cobrando una tarifa por llevar a Brickell Clanker a fiestas de influencers, discotecas y eventos corporativos. Las tarifas oscilan entre los 800 y los 1,200 dólares por hora, dependiendo de lo que tenga que hacer el robot.
Cooperstein ha adquirido recientemente otro robot: un Unitree R1. Con un precio que supone casi un tercio del precio base del G1, este modelo más rápido y ligero es el intento de Unitree de hacer que los humanoides sean aún más asequibles. Ha bautizado al nuevo robot como Lil Clanker.
No está claro si podrá seguir comprando robots de Unitree. En julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de EE UU (FCC, por sus siglas en inglés) anunció la prohibición de nuevos robots humanoides fabricados en China. Los modelos que ya habían obtenido las autorizaciones necesarias, como el Unitree G1 y el R1, en teoría siguen estando permitidos, pero nadie lo sabe con certeza. Lo que sí es seguro es que, cuando Unitree lance su próxima generación de robots humanoides, no podrá venderlos en EE UU.
Unitree no respondió a una solicitud de comentarios.
Limitaciones de hardware y software
En Europa, Edward Warchocki se enfrenta a menos amenazas. Idzik afirma que MERA Robotics, la empresa que cofundó con Grzelaczyk, cuenta ahora con una flota de 20 robots humanoides, la mayoría de ellos Unitree G1. Todos los robots de Polonia comparten la personalidad de Edward, pero también tienen algunos en Medio Oriente y el Sudeste Asiático que actúan como diferentes influencers.
Aunque el LLM permite a los robots conversar libremente, en lo que respecta al movimiento físico siguen estando sujetos a numerosas limitaciones. Tanto Idzik como Cooperstein afirman que, cuando sacan los robots a la calle, los controlan a distancia la mayor parte del tiempo. En teoría, el Unitree G1 debería ser capaz de moverse por el entorno físico por sí mismo, pero les preocupa que un fallo de funcionamiento pueda lesionar a un transeúnte, lo que supondría un riesgo para la seguridad.


