
El Ejército israelí sigue sin desalojar o arrestar a los colonos que, en el norte de Cisjordania ocupada, aterrorizan a tres familias palestinas. Al contrario, su despliegue ha agravado el asedio, que se mantiene desde el 9 de agosto. Los soldados han forzado a las familias a juntarse en dos de las casas y han tomado la tercera, desde la cual ejercen violencia, como impedirles recibir comida de sus allegados o dormir. Las familias se sienten en una «prisión», y en Qusra piden intervención internacional. Un informe desde el terreno de nuestra corresponsal, Janira Gómez Muñoz.
