
El 19 de agosto de 2003, la ONU fue objetivo de guerra luego de que un camión bomba destruyera su sede en Bagdad, Irak, y matara a 22 trabajadores humanitarios. Veintidós años después, la amenaza no ha dejado de crecer; solo ha cambiado de forma. En 2025, las Naciones Unidas registraron 907 víctimas de violencia: 350 muertos, 322 heridos y 235 secuestrados. Gaza siguió siendo el lugar más letal por tercer año consecutivo; en Sudán, las muertes aumentaron por quinto año seguido; y Ucrania, Etiopía, Siria, Haití, Chad y Camerún se suman a la lista de los países de mayor riesgo. En la conmemoración del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, recordamos las cifras de violencia contra los trabajadores humanitarios.
