Altas comisiones y falta de reformas agravan crisis del sistema previsional
Santo Domingo. La posibilidad de acceder a una pensión digna se aleja cada vez más para millones de trabajadores dominicanos. Datos del sistema previsional revelan que más del 86% de los afiliados corre el riesgo de llegar a la edad de retiro con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, una situación que mantiene encendido el debate sobre la urgencia de reformar la Ley 87-01 y corregir las distorsiones que afectan el ahorro para la vejez.
Las estadísticas de la Superintendencia de Pensiones (SIPEN) muestran que actualmente existen 4,895,292 afiliados al régimen previsional. Sin embargo, solo 2,336,342 realizan aportes de forma regular, mientras otros 2,558,950 cotizaron en algún momento, pero dejaron de hacerlo. Esta realidad evidencia la fragilidad del mercado laboral y sus efectos directos sobre la capacidad de acumulación de fondos para la jubilación.

Aún más preocupante resulta el panorama de los afiliados activos. De los 2.3 millones de trabajadores que hoy cotizan de manera constante, se estima que apenas 695,292 lograrán reunir los recursos necesarios para obtener una pensión considerada adecuada. Por el contrario, más de 1.6 millones recibirían ingresos equivalentes a entre un 22% y un 30% de su salario, niveles que numerosos expertos consideran insuficientes para garantizar calidad de vida durante la vejez.
Las proyecciones también apuntan a una presión creciente sobre el sistema. Se calcula que alrededor de 1,325,000 afiliados alcanzarán los 60 años hacia 2033. No obstante, apenas el 30.3% de ese grupo mantiene cotizaciones activas. De mantenerse esta tendencia, cerca de un millón de personas podría retirarse en los próximos años con pensiones de reducido monto, en contraste con sectores que disfrutan de esquemas de retiro especiales financiados con recursos públicos.
Especialistas identifican cinco factores principales detrás de esta situación: las elevadas comisiones cobradas por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), la reducción del porcentaje de aporte, la inestabilidad laboral, el aumento de la esperanza de vida y la limitada incorporación de trabajadores independientes al régimen contributivo subsidiado.
En ese contexto, uno de los aspectos más cuestionados es el modelo de comisiones aplicado por las AFP. Según diversos análisis, el esquema original incentivaba a las administradoras a mejorar la rentabilidad de los fondos porque sus ingresos dependían directamente de los resultados obtenidos. No obstante, el cambio introducido posteriormente modificó esa lógica y estableció una comisión basada en el saldo administrado, garantizando ingresos crecientes a las AFP independientemente del desempeño de las inversiones.
Los críticos sostienen que esta modalidad reduce los incentivos para elevar la rentabilidad y limita la competencia entre entidades. Además, advierten que la concentración del mercado en pocas administradoras ha fortalecido una estructura cercana al oligopolio, lo que disminuye las opciones reales para los afiliados.
La comparación con otros países de la región también alimenta la discusión. Mientras México redujo hace varios años la comisión de las AFORES al 0.54% anual sobre el patrimonio administrado, en República Dominicana la Ley 13-20 prevé una reducción gradual que llevaría la comisión al 0.75% en 2029, manteniéndola por encima de la referencia mexicana.
A pesar de que la propia Ley 87-01 ordenó su revisión en 2011, quince años después la reforma integral sigue pendiente. Para diversos sectores, esta demora incrementa la incertidumbre de millones de trabajadores y eleva el riesgo de futuras tensiones sociales vinculadas al financiamiento de las pensiones.
Frente a este panorama, crecen los llamados para que el Gobierno y el Congreso impulsen una transformación profunda del sistema previsional. La meta, afirman especialistas y sectores sociales, debe ser garantizar pensiones más justas, fortalecer la competencia, mejorar la rentabilidad de los fondos y devolver confianza a los trabajadores que esperan vivir con dignidad después de décadas de esfuerzo laboral.
