Los filtros de Meta colapsan ante la desinformación electoral y el golpismo, alerta Amnistía Internacional


Los mecanismos que utiliza Meta para frenar la difusión de desinformación electoral en su plataforma publicitaria de Facebook son ineficaces. Así lo concluye un experimento realizado por Amnistía Internacional en Brasil, que reveló una brecha entre las políticas de moderación de contenido que la empresa declara para combatir la manipulación de votantes y su aplicación práctica.

Desde su aparición, las plataformas de interacción social se han utilizado para difundir contenidos engañosos o falsos que buscan influir en el criterio y la percepción de la sociedad a gran escala. Diversas investigaciones han advertido que, en el marco de los procesos electorales, estos contenidos tienen la capacidad de confundir al electorado, generar revueltas sociales y socavar el cumplimiento efectivo de procesos democráticos.


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El informe “IA generativa y su influencia en las elecciones de México 2024” revela hallazgos como el uso limitado de deepfakes, el efecto Liar’s Dividend y casos de violencia política de género, mientras destaca la adopción temprana de IA en tribunales electorales.


Meta, al igual que otras compañías que operan redes sociales, ha implementado mecanismos y políticas diseñados para detectar, frenar y eliminar campañas de desinformación y manipulación. Sin embargo, la evidencia sobre la eficacia de estas medidas aún es reducida.

Amnistía Internacional diseñó un experimento para poner a prueba las salvaguardas de la plataforma publicitaria de Facebook. En entrevista con WIRED en Español, Ummar Bashir, investigador y asesor sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos de la organización, explicó: “Elegimos el sistema publicitario de Facebook porque el riesgo no está únicamente en que circule información falsa de manera orgánica. La publicidad permite pagar para amplificar un mensaje y dirigirlo con enorme precisión a determinados segmentos de la población, utilizando información sobre ubicación, demografía, intereses y comportamiento online. En un contexto electoral, esa capacidad puede aumentar significativamente el impacto de la desinformación”.

La organización creó 15 anuncios en portugués que debían mostrarse exclusivamente a ciudadanos brasileños en edad de votar. De estos materiales, uno era neutro y 14 contenían información falsa o inexacta, así como contenidos capaces de interferir con el funcionamiento de procesos políticos. Los anuncios fueron creados con base en conversaciones en línea, opiniones expresadas en redes sociales y otros contenidos publicados en Facebook y X entre enero y mayo de 2026, relacionados con las próximas elecciones generales, que incluirán la elección presidencial en Brasil en octubre.

Las 14 publicaciones con desinformación se diseñaron para replicar tres prácticas asociadas con frecuencia a discursos políticos que, según la ONG, pueden favorecer prácticas autoritarias: “deslegitimación electoral”, destinada a socavar la confianza en las elecciones, los sistemas de votación o sus resultados; “construcción de un enemigo”, mediante la presentación de adversarios políticos y tribunales como amenazas para la nación o como actores ilegítimos; y “autoritarismo centrado en la seguridad”, que presenta la fuerza, la intervención militar o un gobierno autoritario de mano dura como respuestas necesarias frente a la delincuencia o el desorden político.

El reporte de Amnistía Internacional asegura que “todos los anuncios, excepto el neutro, violaban la política de Meta sobre información errónea, en concreto su apartado ‘Interferencia electoral o censal’”.

La organización explica que, además, los anuncios fueron divididos en dos grupos de siete piezas cada uno. El primero estaba integrado por afirmaciones deliberadamente engañosas sobre candidatos e instituciones electorales, como acusaciones de que determinados candidatos estaban amañando las elecciones o cuestionamientos a la integridad del sistema electoral. El segundo contenía información falsa capaz de afectar directamente la capacidad de las personas para votar, incluyendo datos incorrectos sobre cuándo o cómo ejercer el voto, o sobre quiénes competían en las elecciones.

El total de las publicaciones fue enviado desde una cuenta nueva, sin verificación y creada desde Londres, para evitar que el historial o la actividad previa del perfil influyeran en los mecanismos de moderación de contenido.

Cabe destacar que los anuncios utilizados en el experimento se programaron para una publicación futura y no inmediata, lo que garantizó que las piezas relacionadas con desinformación jamás llegaran a la audiencia objetivo.

Las fallas del sistema de moderación de Meta en Facebook

Los resultados mostraron que ocho de los 15 anuncios enviados fueron aceptados por la plataforma publicitaria de Facebook, a pesar de que la mayoría contenía información inexacta o errónea, o con capacidad para manipular a la audiencia.

De los anuncios no aceptados, dos pertenecían a la categoría de “autoritarismo centrado en la seguridad” e incluían desinformación que abogaba por la intervención militar o la abstención electoral.

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