
La riada en Nepal y el Tíbet acabó con 12 plantas hidroeléctricas y 27 quedaron dañadas. Al menos 900 trabajadores están atrapados en sus túneles y se desconoce si queda alguno con vida. A pesar de que en un inicio Katmandú había rechazado la ayuda internacional, aceptó la colaboración de expertos de India y China para abrirse paso en los túneles bloqueados por piedras y lodo y en las labores forenses para identificar a los cuerpos encontrados. Nos amplía la información nuestro enviado especial Adrián Foncillas.
