Los problemas de memoria están profundamente vinculados con la edad. El envejecimiento viene acompañado de cambios estructurales y funcionales en el cerebro que pueden contribuir naturalmente a una disminución de algunas capacidades cognitivas. Por eso, durante décadas, el deterioro de la memoria se ha asociado principalmente con la vejez, pero la literatura científica acumula evidencia de que algunos de estos cambios pueden hacerse evidentes mucho antes de la tercera edad.
Una nueva investigación publicada en Cerebral Cortex ofrece una pista sobre cuándo podemos empezar a observar señales. A los 50 y 60 años ya aparecen diferencias palpables en una forma específica de memoria respecto de personas de entre 18 y 30 años. Además, en el experimento, el desempeño de las personas de mediana edad ya no presentaba diferencias relevantes frente al de los adultos mayores.
El estudio, encabezado por investigadores de la Universidad de Binghamton, examinó la memoria episódica asociativa. Esta es la capacidad para recordar cómo están relacionados los distintos elementos de una experiencia. Es la que permite, por ejemplo, no solo reconocer un rostro, sino asociarlo con el lugar o la situación en que lo vimos.
Para explorar esta capacidad, los investigadores compararon a 61 personas: 17 jóvenes de entre 18 y 30 años, utilizados como grupo de referencia; 21 adultos de entre 50 y 60; y 23 personas de entre 61 y 74 años. En una prueba que exigía recordar qué rostros habían sido asociados previamente con determinados objetos o escenas, los jóvenes acertaron en promedio el 36% de las asociaciones. La precisión cayó al 24% entre las personas de mediana edad y al 20% entre los adultos mayores.
La caída de la precisión no apareció únicamente al llegar a la vejez. Las personas de entre 50 y 60 años ya recordaban significativamente menos asociaciones que los jóvenes y, en términos estadísticos, su desempeño era indistinguible del de los participantes de 61 a 74 años. Para los autores, el resultado pone el foco en una etapa que suele quedar en segundo plano cuando se estudia el envejecimiento de la memoria.
«Este es uno de una creciente lista de estudios que destacan que la mediana edad es un período crucial para el funcionamiento de la memoria y no debe ignorarse. Durante mucho tiempo, la mayoría de los estudios se han centrado en adultos jóvenes en comparación con adultos mayores», dijo Ian McDonough, profesor asociado de psicología de Binghamton y coautor, en un comunicado.
