
Esa idea de automóvil actualizable es parte central de Leapmotor. De acuerdo con la marca, el hardware general está diseñado para que las actualizaciones del sistema continúen independientemente del modelo, mientras equipos de ingeniería trabajan en la evolución de la plataforma inteligente. En México, la compañía señala que cuenta con más de 3,000 ingenieros vinculados al desarrollo de estos sistemas.
La tecnología también se vuelve parte de la experiencia. El B10 permite personalizar la iluminación ambiental interior, mientras que su gama de exteriores apuesta por tonos como Azul Estelar, Púrpura Amanecer, Blanco Relámpago, Gris Tundra, Negro Eclipse, Gris Tormenta y Plata Galaxia. «La intención es que un auto eléctrico pueda tener algo de personalidad y diversión, particularmente para una generación que espera que la tecnología también sea una forma de expresión», señala Mauricio Gálvez, director de comunicación de Stellantis México.
Para Rafael Paz, director de Leapmotor México, el reto es conquistar un mercado que la compañía ya conoce bien. La experiencia del lanzamiento en otros países, explica, les permite llegar a México con una estrategia probada que ha sido tropicalizada a las necesidades de las calles mexicanas con la intención de acelerar la adopción de la marca.
El respaldo de Stellantis también busca reducir una de las principales barreras para quien compra su primer eléctrico: el servicio. Leapmotor cuenta con la infraestructura de posventa de Mopar y una red de distribuidores que acompaña al vehículo después de la compra. Además, la marca ha puesto énfasis en la atención humana. «Algo que nos distingue de los demás es el servicio humano, ya que implementamos un call center 24/7 manejado por humanos, aunque tenemos toda la innovación tecnológica en los autos, nada se compara con la ayuda brindada por humanos», señala González.
El paquete se completa con un cargador de pared incluido en determinadas promociones y condiciones comerciales, lo que busca hacer más sencilla la transición a la carga en casa.
Con el B10, Leapmotor llega a México intentando ocupar un espacio particular
Un vehículo eléctrico puede ser tecnológico sin sentirse complicado, tener software como parte central de la experiencia y mantener una autonomía suficiente para que un viaje largo no dependa únicamente de encontrar un cargador. La apuesta ahora es que esa combinación, acompañada por el músculo de Stellantis y un precio de entrada de 575,000 pesos, consiga convertir la electromovilidad en algo más cercano, accesible y, sobre todo, más divertido.
