
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, le propuso a Canadá ser el primer miembro asociado de la Unión Europea, un ofrecimiento tan inédito como simbólico. La posible alianza incluye planes de cooperación en tecnología, manufactura, defensa, economía y un proyecto para el Ártico, en un momento en el que la región concentra más tensiones geopolíticas. Al tratarse de una adhesión sin precedentes, no existe un reglamento que regule su funcionamiento.
