Mientras las superpotencias dan pasos agigantados con la inteligencia artificial, América Latina y el Caribe busca un puesto en esta carrera que algunos líderes han renombrado como «estampida». En Brasil, México, Argentina o Colombia el uso de herramientas de IA es cada vez más común para actividades cotidianas pero auspiciado por las grandes casas matriz que vieron nacer a chatbots como Gemini o ChatGPT. ¿Cuándo la región latinoamericana empezará a correr esta carrera?, ¿Ya es muy tarde para correrla?
Mientras en Estados Unidos, China o Francia se habla de construcción de centros de datos que alojen y potencien la Inteligencia Artificial (IA), en América Latina todavía se discute sobre la velocidad del internet o de la reducción de la brecha digital en las zonas rurales donde no hay conectividad.
Los datos muestran, sin embargo, que América Latina no está completamente fuera de esta carrera. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región concentra el 14% de las visitas globales a soluciones web de inteligencia artificial y es la tercera del mundo en descargas de aplicaciones de IA generativa. El problema aparece cuando se observa cuánto de esa tecnología se desarrolla y cuánto se produce dentro de la región.
La verdadera amenaza de la IA no está donde nos dicen
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América Latina representa apenas el 1,56% del gasto global en inteligencia artificial, de acuerdo con la CEPAL. A esto se suma una brecha de talento especializado y una inversión todavía limitada en investigación, desarrollo y capital intangible, elementos necesarios para que la región pase de ser principalmente consumidora a convertirse también en creadora de tecnología.
Brasil, Chile y Uruguay toman la delantera
Por otro lado, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile y la CEPAL, analiza 19 países de América Latina y el Caribe a partir de factores como infraestructura, datos, talento humano, investigación, innovación, adopción y gobernanza.
La fotografía regional muestra importantes diferencias. Chile, Brasil y Uruguay aparecen como los países con ecosistemas más avanzados, mientras Colombia, Ecuador, Costa Rica y República Dominicana se encuentran en un grupo de países que han avanzado en conectividad, talento y estrategias nacionales de IA.
Esto significa que la carrera no empieza desde cero, pero tampoco se desarrolla al mismo ritmo en todo el continente, pues con base a estas cifras, mientras algunos gobiernos ya diseñan políticas para impulsar ecosistemas nacionales de inteligencia artificial, otros todavía enfrentan problemas básicos de infraestructura digital.
El reto no es solamente tecnológico
La discusión también pasa por el empleo y la productividad. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que una adopción extendida de la inteligencia artificial podría aumentar la producción económica de América Latina y el Caribe en 5,1% durante la próxima década.
Un potencial y una cifra que dependerá de la capacidad de los trabajadores para adaptarse y trasladarse hacia sectores en crecimiento.
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La región, por tanto, enfrenta una doble carrera: cerrar las brechas que todavía existen en conectividad e infraestructura y, al mismo tiempo, formar el talento capaz de desarrollar y utilizar sistemas cada vez más avanzados.
Con información de Reuters y AFP.
