Kaliningrado: el enclave ruso en el Báltico que Moscú está dispuesto a defender con su arsenal nuclear


Lo que comenzó como una versión que circulaba en legaciones diplomáticas ha escalado hasta una amenaza nuclear.

Las embajadas rusas en Irlanda y Reino Unido publicaron el 29 y el 30 de septiembre comunicados en los que dejaban claro que el país “estaría dispuesto a usar todo su arsenal, incluidas las armas nucleares, para defender su territorio si los países de la OTAN intentan aislar la región de Kaliningrado del resto del país”.

El germen del pronunciamiento que ha elevado las tensiones entre Moscú y la OTAN fue atribuido por la embajada rusa en Reino Unido a un artículo del medio ‘The I Paper’, según el cual la alianza “podría bloquear la región o ‘retirar el reconocimiento de la soberanía rusa’” en Kaliningrado.

Citaba también un capítulo del pódcast ‘Wargame’ de ‘Sky News’ en el que se planteaba la posibilidad de un ataque a la ciudad ubicada frente al mar Báltico.

Mapa del mar Báltico y de los países que lo rodean mostrando los cable submarinos en la zona.
Mapa del mar Báltico y de los países que lo rodean mostrando los cable submarinos en la zona. © Cléa Péculier, Thierno Toure, Thierno Toure / AFP

La embajada rusa en Irlanda, por su parte, justificó su amenaza nuclear haciendo referencia a “conversaciones por parte de los círculos políticos europeos de que Rusia plantea de alguna manera lanzar una invasión militar a Europa, escalar su supuesta campaña híbrida contra países europeos, o ambas cosas”.

Leer tambiénAliados de la OTAN y de la UE cierran filas con Estonia tras un «sabotaje» atribuido a Rusia

En una publicación en redes sociales, la legación recordaba “ejercicios militares de la OTAN casi incesantes con escenarios antirrusos en Polonia, Letonia, Lituania, Noruega, Finlandia, así como en el mar Báltico”, agregando que “se ha informado de que la OTAN está preparando un bloqueo aéreo y naval de Kaliningrado y la región de Kaliningrado”.

Ambas comunicaciones terminaban en el mismo punto: la justificación de una respuesta militar rusa que podía escalar hasta el uso de opciones nucleares.

La embajada rusa en Bélgica, por su parte, replicaba un artículo de la agencia de noticias Tass que publicaba ambos comunicados.

Las comunicaciones fueron seguidas por una carta dirigida a la OTAN y vista por la agencia Reuters, en la que Moscú acusaba a la alianza de un «curso peligroso e imprudente» que conlleva «altos riesgos de estallido de un conflicto armado directo».

«Es natural que nuestros diplomáticos intenten recordar a los impulsivos en Europa nuestros documentos políticos respecto a este asunto», dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su habitual conferencia de prensa diaria.

La portavoz de la Cancillería rusa, Maria Zakharova agregaba una amenaza velada aún más ominosa. «Si Europa ataca a Rusia, será un tipo de guerra completamente diferente: una guerra muy corta”, pronosticó.

La OTAN no tardó en responder, con un pronunciamiento en el que su vocera, Allison Hart, denunciaba “enérgicamente la amenaza de la fuerza, incluida cualquier retórica nuclear irresponsable”.

Archivo Vladimir Putin se ha quejado de que la expansión de la OTAN hacia el este tras el fin de la Guerra Fría ha socavado la seguridad de Rusia.
Archivo Vladimir Putin se ha quejado de que la expansión de la OTAN hacia el este tras el fin de la Guerra Fría ha socavado la seguridad de Rusia. Thibault Camus POOL/AFP

El boletín agregaba que la OTAN no tiene prevista ninguna acción en torno a Kaliningrado, que es “una alianza defensiva y que ninguna de nuestras actividades o ejercicios supone un riesgo para ninguna parte de Rusia”.

¿Cuál es la relevancia de Kaliningrado y de qué manera justifica que Moscú haya echado mano de su retórica atómica para reforzar su mensaje de que la defenderá por todos los medios?

Leer tambiénRutte dice que la OTAN está «preparada» para ataques híbridos rusos

Rusa desde hace menos de 100 años

Kaliningrado es un enclave ruso que limita al norte y al este con Lituania, al sur con Polonia y al oeste con el Mar Báltico. Está ubicado a 360 km en línea recta de la frontera rusa más próxima y a más de 1.000 km de Moscú.

Tiene menos de un millón de habitantes y hasta 1945 estos hablaban alemán o polaco. Era la antigua ciudad de Königsberg, capital de Prusia Occidental, pero tras la Segunda Guerra Mundial formó parte del reparto entre aliados victoriosos y pasó a ser parte del territorio de la antigua Unión Soviética.

Barreras antitanque de hormigón instaladas en la frontera entre Polonia y el enclave ruso de Kaliningrado, el 20 de agosto de 2026.
Barreras antitanque de hormigón instaladas en la frontera entre Polonia y el enclave ruso de Kaliningrado, el 20 de agosto de 2026. © AFP

Hoy es un territorio altamente militarizado. Allí funcionan la principal base naval báltica de Rusia y otros activos militares y se despliegan misiles Iskander con capacidad nuclear.

Oficiales militares occidentales la ven como un probable primer objetivo en respuesta a un eventual ataque ruso contra cualquier aliado de la OTAN.

De hecho, en los últimos meses la alianza atlántica ha llevado a cabo varios ejercicios militares en la región del Báltico y planea más en octubre. El año pasado, desplegó la operación Centinela Báltico para para proteger cables submarinos y oleoductos ante temores de sabotaje ruso en la región.

La posición de Kaliningrado proporciona a Rusia una plataforma para fuerzas de defensa aérea, misiles y navales que pueden proyectar poder en profundidad en el norte y centro de Europa, áreas donde operan fuerzas de la OTAN.

Archivo. Un barco navega por un río en la ciudad rusa de Kaliningrado el 19 de junio de 2018
Archivo. Un barco navega por un río en la ciudad rusa de Kaliningrado el 19 de junio de 2018 Ozan Kose AFP/Archivos

Pero al mismo tiempo, es potencialmente vulnerable debido a su ubicación: atrincherada entre dos estados de la alianza, con pocas opciones para mantener líneas de suministro en caso de guerra.

Leer tambiénGuerra híbrida: el fantasma de la amenaza rusa se cierne sobre el Mediterráneo

Los últimos acontecimientos no son más que el desarrollo del escenario que la OTAN delineó en Europa tras la invasión rusa a Ucrania, fortaleciendo su flanco oriental y expandiéndose con la adhesión de Finlandia en 2023 y Suecia en 2024.

Los temores rusos de una ofensiva contra el enclave se han disparado con declaraciones como la del ministro de Exteriores lituano en mayo, afirmando que la OTAN debía demostrar a Moscú que tenía capacidad de «penetrar la pequeña fortaleza que han construido en Kaliningrado» y de arrasar las defensas aéreas y bases de misiles rusas allí.

La agencia Reuters cita a una fuente militar occidental anónima que confirmó que en agosto se había desplegado un ejercicio no anunciado con decenas de aviones de la OTAN sobrevolando el espacio aéreo alrededor de Kaliningrado, con el que se pretendía poner a prueba los sistemas de radares y las defensas antiaéreas de la región, ante la eventualidad de un conflicto con Rusia.

Una línea cada vez más delgada

Analistas de seguridad afirman que Europa camina cada vez más sobre la cuerda floja con su apoyo militar a Ucrania, que Moscú ha comparado con que ya estuvieran “librando la guerra” contra Rusia.

Un navire militaire russe vu de haut
Archivo. Un buque militar ruso frente a las costas de Kaliningrado, en aguas territoriales rusas. AP

Sin embargo, hasta el momento la alianza ha mostrado su disposición a mantenerse firme en el apoyo a Kiev, basada ahora en la amenaza de “tácticas híbridas” que podrían implicar ataques de diversa índole contra otros estados europeos.

La portavoz Allison Hart aseguró: esas tácticas «no nos disuadirán de apoyar a Ucrania. Tenemos lo necesario para defender cada centímetro del territorio aliado y mantenernos fuertes, listos y capaces de contrarrestar cualquier amenaza”.

La revisión de Rusia de su doctrina militar en noviembre de 2024 hace que las tensiones en torno al respaldo a Ucrania entren en un terreno cada vez más pantanoso, porque amplió la lista de condiciones que justificarían una respuesta nuclear.

Leer tambiénLa CIA alerta un ataque ruso con drones contra España, Francia o Italia: esto es lo que sabemos

Una de ellas es que ataques convencionales pueden ser considerados como una agresión conjunta cuando son apoyados por una potencia nuclear.

En un artículo publicado en el portal ‘Diplomacy and Law’, el analista de Derecho Internacional público Edmarverson Santos advierte que un eventual bloqueo a Kaliningrado como el que teme Rusia solo sería posible si “tal operación estuviera autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU o respaldada por una base válida en legítima defensa según el derecho internacional”.

El temor y la desconfianza mutuos, sin embargo, están ya instalados. Los recientes comentarios de Moscú sobre “usar todo su arsenal, incluidas las armas nucleares” en caso de un intento de aislar a Kaliningrado son, de acuerdo con un funcionario de defensa europeo citado por la agencia Reuters, “la primera vez desde la Guerra Fría que Rusia nos amenaza de esta manera. Así que esto es serio”.

Leer también«No nos dejaremos intimidar»: Estonia acusa Rusia por incendio en una fábrica de drones que abastece a Ucrania

Con AP y Reuters

Previous El Tribunal Supremo de EE. UU. autoriza la ejecución de Christa Pike en Tennessee
Next Netanyahu felicita a pasajero del vuelo Dubái-Tel Aviv que ayudó a neutralizar al copiloto