Las autoridades de India recurrieron a una amplia operación policial, detenciones masivas y fuertes restricciones a la circulación para sofocar una nueva y potencialmente masiva manifestación antigubernamental, impulsada por el denominado «Partido de las Cucarachas» (CJP), el movimiento juvenil que está canalizando el malestar hacia el Gobierno nacionalista del primer ministro Narendra Modi.
En medio del creciente rechazo a una polémica revisión del censo electoral, el CJP pretendía reunir a multitudes en Jantar Mantar, el lugar designado para protestas en el corazón de Nueva Delhi, para pedir la renuncia del jefe electoral, pero la represión policial comenzó incluso antes que la movilización.
Según fuentes del ministerio del Interior consultadas por la agencia Reuters, más de 2.000 personas fueron detenidas en la capital india, entre ellas los líderes de las «cucarachas» —Abhijeet Dipke, Saurav Das y Ashutosh Ranka—, quienes fueron interceptados en un avión, durante su llegada a Nueva Delhi procedentes de Mumbai.
Las imágenes mostraron a Dipke desafiando a los agentes que se le acercaron a bordo, diciéndoles «he venido a que me arresten, no les tengo miedo». Los oficiales le respondieron que «esto no es un arresto» y le pidieron que «por favor, coopere».
En su cuenta de X, el CJP denunció la «detención autoritaria» de sus referentes y la consideró una acción «planificada» por la Policía india para «desarticular el liderazgo de las manifestaciones pacíficas de hoy antes incluso de que lleguen al lugar de la protesta».
Desde el movimiento acusaron a las autoridades de no brindar información actualizada sobre el paradero o el estado de salud de los tres, incluso después de que se conociera la noticia del fallecimiento de la abuela de Dipke. La policía, en cambio, afirmó que Dipke recibió las novedades y que se le ofreció ayuda para regresar a su casa para el funeral.
Ajinkya Shinde, quien asumió la portavocía del movimiento tras la detención de su cúpula, instó a continuar la protesta «mañana, pasado mañana» y «hasta que (el comisionado jefe electoral) Gyanesh Kumar renuncie».
La manifestación prevista para este sábado no había sido autorizada por la policía, alegando que la solicitud para su realización se había presentado fuera de plazo.
Si bien Narendra Modi no se ha pronunciado sobre lo ocurrido, el portavoz de su Partido Popular Indio (BJP), Sambit Patra, celebró que el «espectáculo fallido» de «elementos anárquicos» haya sido «totalmente desmantelado».
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«¿Existe democracia en este país?»
Miles de policías y miembros de las fuerzas paramilitares se desplegaron en Nueva Delhi desde temprano y acordonaron la zona de Jantar Mantar, que debía ser el epicentro de la protesta, con efectivos, barricadas y vehículos antidisturbios.
Los oficiales también detuvieron autobuses, automóviles y otros vehículos en controles de acceso a la capital para buscar a los manifestantes; el servicio de internet móvil se interrumpió en un radio de cuatro kilómetros alrededor del cruce de Janpath y Kartavya Path, una de las zonas más sensibles del centro de la urbe; y decenas de estaciones de metro y mercados fueron cerrados.
Sangeeta Malik, una joven de 24 años que viajó desde el vecino estado de Haryana para participar en la movilización, le contó a la agencia EFE que, junto a su amigo que trabaja como conductor, tuvieron que mentir en un puesto de control para que los dejaran pasar, aunque eso no evitó que les obligaran a detener el vehículo más adelante.
«Es una vergüenza absoluta que las mismas instituciones que deberían proteger nuestra democracia sean las primeras en actuar contra los ciudadanos. No me iré hasta que consigamos lo que exigimos. No me importa si me detienen, estamos todos juntos», aseguró Malik.
Con 37 puntos de bloqueo y 15 centros de detención provisionales, los agentes desplegaron un operativo para detener a los manifestantes. Algunos lograron romper los cordones policiales y corear consignas contra Modi o «¡Viva la revolución!» antes de ser arrestados.
A través de altavoces situados en los alrededores del lugar de la protesta se advertía que las reuniones de cinco o más personas estaban prohibidas en algunas zonas de Nueva Delhi.
Tanya Negi, una estudiante universitaria que viajó desde Mumbai con dos amigos y llegó a primera hora del sábado, se preguntó ante la agencia AP: «¿Por qué Modi teme a los jóvenes de India?».
«Somos una democracia y, sin embargo, las protestas pacíficas están siendo reprimidas por la fuerza. ¿Acaso no deberíamos luchar por nuestros derechos?», reclamó.
Si bien es habitual bajo el mandato de Modi que las autoridades recurran a detenciones y restricciones a las reuniones públicas para frenar manifestaciones, el despliegue excepcional de este sábado reavivó las críticas de líderes opositores, que acusan al gobierno de coartar la disidencia.
«¿Existe democracia en este país? La ciudad está bajo un asedio total. Se está expulsando a los ciudadanos», declaró a AP el legislador opositor John Brittas, quien posteriormente fue detenido por la policía.
De acuerdo a imágenes de los canales de televisión, otros parlamentarios de la oposición y los exministros principales Mamata Banerjee –de Bengala Occidental–, Arvind Kejriwal –de Delhi– y Pinarayi Vijayan –de Kerala– también fueron aprehendidos.
Las autoridades además arrestaron a varios periodistas y sus equipos, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), así como a decenas de abogados, lo que obligó a intervenir al presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, para lograr su liberación.
Según la Policía, dos oficiales resultaron heridos por impactos de piedras arrojadas por un grupo de entre 25 y 30 personas que saltó una de las barricadas, mientras que también se registraron varios manifestantes con lesiones.
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La reforma del padrón electoral, el centro de la controversia
El disparador de una nueva oleada de ira popular fue la llamada ‘Revisión Especial Intensiva’ encarada por la Comisión Electoral de India, una modificación de los censos electorales que ha eliminado, hasta ahora, 130 millones de nombres de las listas de votantes y que, según sus detractores, excluye a millones de electores y favorece al partido de Modi.
Desde el Ejecutivo y la Comisión Electoral rechazan las acusaciones de manipulación electoral y argumentan que la revisión solo busca eliminar registros duplicados o de personas no aptas para votar.
De acuerdo a la versión oficial, entre los nombres borrados están 63 millones de personas que se mudaron, 30 millones que no pudieron ser localizadas y 28 millones que fallecieron. Cualquier votante que haya sido eliminado incorrectamente puede volver a inscribirse.
Las protestas se intensificaron después de que el diario Indian Express informara la semana pasada que dos comisionados electorales habían cuestionado las revisiones del censo electoral realizadas por el comisionado jefe electoral Gyanesh Kumar.
La controversia se ha convertido en un punto de unión para los partidos de oposición contra Modi, que aseguran que los votantes con mayor probabilidad de apoyar a sus formaciones se han visto afectados de manera desproporcionada por las supresiones, mientras que los partidarios del BJP de Modi se han librado de la medida o incluso han sido añadidos a las listas.
Según los opositores, las eliminaciones afectaron el resultado de las elecciones estatales ganadas por el BJP en mayo pasado y han puesto en duda la legitimidad del proceso electoral en la democracia más grande del mundo.
La disputa sobre el padrón electoral también ha reavivado la movilización juvenil de las «cucarachas», el movimiento que, desde su surgimiento en mayo pasado y tras semanas de movilizaciones en rechazo a las presuntas filtraciones de exámenes, forzó en julio la dimisión del ministro de Educación, un revés político inusual para Narendra Modi, quien concentra el poder desde hace más de 12 años.
Con elecciones nacionales programadas recién para 2029, el impacto político de las protestas contra Modi sigue siendo incierto. La próxima gran prueba para su partido en las urnas serán los comicios estatales del próximo año en Uttar Pradesh –el estado más poblado del país, gobernado por el BJP– y en Gujarat, región natal de Modi.
Con Reuters, AP y EFE
