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POT MARCELINO LARA
Al parecer el propósito principal de la politica económica ejecutada por las actuales autoridades es lograr la quiebra total de la economía dominicana.
El subsector arrocero, que genera unos 300 mil empleos ha sido una garantía para la alimentación del pueblo dominicano, el cual nos salvó de la hambruna en la pasada pandemia de Covi.
La producción de arroz forma parte del eje central de nuestra soberanía y seguridad alimentaria.
Un país que no puede alimentarse a sí mismo no puede controlar su destino, y si no controla tu estómago tampoco podrá controlar tu cerebro.
La realidad es dura y compleja, las actuales autoridades no han podido lograr aumentar la producción de arroz al nivel alcanzado en 2019, antes de la pandemia, y al parecer la única solución que se le ocurrió fue dar riendas sueltas a las importaciones.
Sin embargo, esas importaciones no siempre provenían de países signatarios del DR-CAFTA, lo cual evidentemente llamó la atención de los interesados (USA principalmente), y así apareció la presión externa para desactivar el tigueraje de algunos políticos dominicanos que al parecer preferían importar arroz de países fuera del tratado, (Brazil, Guyana, Uruguay, Tailandia, y Pakistan).
Otras importaciones

Y ahora le queremos cargar toda la culpa al DR-CAFTA y así esconder las grandes importaciones provenientes de otros países fuera del acuerdo, culpando de todo a la presión de USA, que tiene todo el derecho a defender sus intereses, según el acuerdo de libre comercio firmado entre las partes.
Nuestro país ha pasado de ser exportador neto de arroz a ser un importador neto de arroz, por haber privilegiado las importaciones en desmedro del productor nacional.
La derogación del Decreto 693-24 por el Decreto 635-26 simplemente ha sido el tiro de gracia para terminar de aniquilar la producción arrocera dominicana, pero el culpable no es el DR-CAFTA. Más bien los culpables podrían ser los beneficiados con importaciones procedentes de países no signatarios de dicho tratado.
Esos son los verdaderos culpables de la actual situación junto a quienes autorizaron esas masivas importaciones.
Según el experto agropecuario, Don Carlos Segura Foster, el 51.0% del arroz importado en últimos 6 años proviene de países no firmantes del DR-CAFTA, y ese tigueraje no ha sido permitido por USA, que produce arroz más barato que nosotros. Ahora, de manera conveniente, autoridades quieren culpar a USA y al DR-CAFTA que ellos mismos firmaron en su gobierno 2000-2004, pero eso no es verdad.
Este no ha sido tampoco el primer intento de hacer desaparecer al productor de arroz, porque históricamente, cada vez que fuimos gobernados por los abuelos y por los padres de los actuales gobernantes, se hizo el intento de hacer desparecer la producción arrocera, auspiciando el lucrativo negocio (de unos pocos) de las importaciones masivas.
La solución
La solución debería ser dar más apoyo técnico al productor, reducir o eliminar impuestos a insumos importados, que el estado facilite transporte y maquinarias asociadas con la producción, la recolección y la distribución del arroz. Fortalecer el apoyo crediticio y seguir introduciendo semillas mejoradas que permitan aumentar la productividad y bajar costos de producción.
Importar arroz sólo cuando sea necesario para cubrir la demanda interna. Que el verdadero negocio sea producir arroz, no su importación. Y así, recuperar nuestra capacidad exportadora para toda Centroamérica y el Caribe que ya alguna vez demostramos que podíamos hacer de forma rentable.
En el caso actual del arroz es muy oportuno precisar que la fiebre no está en la sábana.
jpm-am
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