La detección de amebas del género Naegleria en seis lagos artificiales de Mérida, Yucatán, encendió las alertas sanitarias después de que un hombre de 34 años muriera en septiembre a causa de una infección por Naegleria fowleri, conocida popularmente como la ameba “comecerebros”. Este microorganismo puede provocar una enfermedad que daña el tejido cerebral y tiene una letalidad superior al 97%, aunque las infecciones humanas son extremadamente raras. ¿Qué tan peligroso es realmente el hallazgo y quiénes están expuestos?
El 14 de octubre, los Servicios de Salud de Yucatán (SSY) informaron que seis de los nueve lagos artificiales analizados en Mérida dieron positivo a la presencia de amebas del género Naegleria. Entre ellos se encuentran el lago de Plaza La Isla, donde el hombre que falleció realizaba actividades acuáticas, dos lagos del complejo Cabo Norte y los ubicados en el Zoológico del Centenario, el Gran Parque La Plancha y el Parque Ecológico del Poniente. Las autoridades restringieron el contacto con el agua e iniciaron trabajos de limpieza, aunque los parques y zoológicos permanecen abiertos.
Los análisis fueron ampliados después de que el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos confirmara que la muerte fue causada por Naegleria fowleri. La ameba también fue identificada en muestras del lago de Plaza La Isla, considerado el lugar donde probablemente ocurrió la infección. Sin embargo, las autoridades no han confirmado que las amebas encontradas en los otros cinco lagos pertenezcan a esa misma especie.
Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que es importante distinguir qué tan grave es una enfermedad de la posibilidad que tiene una persona de contraerla.
“Una cosa es que la enfermedad sea muy grave y otra que el riesgo para la población sea muy grave o muy elevado. No es lo mismo”, dijo en entrevista con WIRED en Español.
De acuerdo con las autoridades estatales, las 361 personas que estuvieron bajo vigilancia médica después del fallecimiento de septiembre no desarrollaron la enfermedad.
¿Qué es la ameba “comecerebros” y cómo llega al cerebro?
Naegleria fowleri es una ameba formada por una sola célula que vive de manera natural en aguas dulces cálidas, como lagos, lagunas, ríos y manantiales. Como explica el especialista, estos microorganismos son distintos de las bacterias, pues pertenecen al grupo de los organismos eucariontes, cuyas células tienen un núcleo definido y una estructura más compleja. Además, pueden adoptar distintas formas a lo largo de su ciclo de vida y encontrarse en los sedimentos de cuerpos de agua naturales o, bajo ciertas condiciones, en albercas y lagos artificiales.
Rodríguez Álvarez explica que el calor, el estancamiento del agua y la presencia de materia orgánica, que puede favorecer el crecimiento de las bacterias de las que se alimenta la ameba, crean condiciones favorables para su proliferación. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) también han documentado su presencia en instalaciones recreativas con mantenimiento deficiente.
La infección ocurre cuando el agua que contiene la ameba entra por la nariz, algo que puede suceder al nadar, bucear o practicar deportes acuáticos. Desde ahí, el microorganismo puede llegar al cerebro a través de la zona por donde pasa el nervio olfatorio, que permite percibir los olores.
Para explicar cómo sucede, Rodríguez Álvarez señala que en la parte superior de la nariz existe una separación muy pequeña entre la mucosa nasal, el tejido que recubre su interior, y el cerebro. En esa zona se encuentra un hueso delgado con pequeños orificios por los que pasan las fibras de dicho nervio.

