La incidencia de cáncer de colorrectal se ha incrementado de manera sostenida entre la población joven durante los últimos años. Aunque las causas de este fenómeno se desconocen, diversas investigaciones sugieren que los hábitos alimentarios podrían ser un factor de riesgo, sobre todo en el caso de las dietas ricas en ultraprocesados. Ahora, un nuevo estudio concluyó que la influencia de estos alimentos varía según los ingredientes que contienen.
El trabajo, liderado por científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), buscó aclarar las diferencias entre las conclusiones de investigaciones previas: mientras algunas vinculan el consumo elevado de ultraprocesados con una mayor incidencia de cáncer colorrectal (término que abarca tanto el cáncer de colon como el cáncer de recto), otras descartan casi por completo esta relación.
En el artículo publicado este mes en la revista PLOS Medicine, los autores plantean que una posible explicación de esta discrepancia podría ser la gran variedad de productos y formulaciones industriales que se incluyen en la categoría de alimentos ultraprocesados.
Para comprobar su hipótesis, los investigadores analizaron la información de más de 460,000 participantes del NIH-AARP Diet and Health Study, una investigación de seguimiento a largo plazo que comenzó en 1995 y 1996 con adultos estadounidenses de entre 50 y 71 años.
Durante un promedio de 18.8 años, los participantes informaron sobre sus hábitos alimentarios mediante un cuestionario de frecuencia de consumo que incluía 124 alimentos y bebidas, además de preguntas sobre las porciones, los productos bajos en grasa o ricos en fibra y los métodos de preparación.
Al comparar los datos recopilados durante casi 19 años, los investigadores determinaron que los alimentos ultraprocesados representaban, en promedio, el 43% de la alimentación diaria de los participantes. Además, hasta 2018 identificaron más de 10,000 nuevos casos de cáncer colorrectal.
Este enfoque permitió comparar el consumo de ultraprocesados y la relación de alimentos y nutrientes específicos con los casos detectados durante el seguimiento. Así, el equipo pudo examinar si las asociaciones cambiaban según el tipo de producto y distinguir patrones que el análisis global no mostraba.
¿Los ultraprocesados podrían relacionacionarse con una menor incidencia de cáncer colorrectal?
Pese a ello, en términos generales, el estudio no encontró una relación concluyente entre el consumo total de alimentos ultraprocesados y la incidencia de cáncer colorrectal. Sin embargo, la asociación presentó variaciones cuando el equipo analizó por separado los tipos de productos consumidos y los nutrientes que aportaban.
En el caso de las personas que registraron un mayor consumo de productos elaborados con carnes y pescados procesados, la incidencia de cáncer colorrectal fue 10% más alta que entre quienes ingerían menos de estos alimentos.
En contraste, entre los participantes que consumían más pan, cereales y lácteos ultraprocesados, la incidencia de cáncer disminuyó cerca de 9, 16 y 18%, respectivamente, en comparación con quienes no solían incluirlos en su dieta habitual.
Los autores aclaran que estos hallazgos no demuestran que comer pan, cereales o lácteos ultraprocesados ayude a prevenir el cáncer colorrectal. Tampoco prueban que consumir carnes ultraprocesadas cause por sí solo y en todos los casos este tipo de tumores. El estudio fue observacional y únicamente identificó diferencias que, a juicio de los investigadores, podrían estar relacionadas con los nutrientes presentes en estos subgrupos de productos.
Entre los nutrientes y el nivel de procesamiento
Para comprender mejor esas diferencias, los científicos analizaron nutrientes y grupos de alimentos según su procedencia, con base en el sistema de clasificación NOVA, que distingue los alimentos de acuerdo con su grado de procesamiento.
En este análisis, por ejemplo, la investigación mostró que cada 300 miligramos adicionales de calcio al día procedentes de alimentos ultraprocesados se asociaban con una incidencia de cáncer 23% menor. Cuando el calcio provenía de alimentos de otras categorías, menos procesados, la asociación también apuntaba a una incidencia inferior, aunque de aproximadamente 10%.
En cambio, cada porción diaria adicional de carne procedente de ultraprocesados se relacionó con una incidencia de cáncer colorrectal 8% mayor, mientras que una porción adicional de carne de otras categorías se asoció con un incremento de 4%.
“No observamos una asociación entre la ingesta total de alimentos ultraprocesados (AUP) y la incidencia de cáncer colorrectal. Sin embargo, cuando analizamos grupos de alimentos, como cereales integrales, lácteos y carne, según su origen, encontramos que las asociaciones estaban en línea con las recomendaciones dietéticas actuales para la prevención del cáncer colorrectal”, precisó Erikka Loftfield, exinvestigadora del NCI y autora principal del estudio.

