“Alligator Alcatraz” deja de operar: qué pasó con el polémico centro de detención del ICE


“Alligator Alcatraz” cesó sus operaciones. El centro de detención para inmigrantes, marcado por múltiples controversias y convertido en emblema de la dura campaña de deportaciones del presidente Donald Trump, dejó de funcionar a menos de un año de su apertura, según informó el gobernador de Florida, Ron DeSantis.

“Lanzamos ‘Alligator Alcatraz’ poco después de que el presidente Trump asumiera el cargo, cuando nuestro país estaba sobrecargado de inmigrantes ilegales debido al incumplimiento del deber de la administración anterior. El presidente Trump cumplió rápidamente con su promesa de asegurar la frontera. Ahora, después de procesar a miles de inmigrantes ilegales para su deportación —incluyendo a muchos de los peores criminales—, hemos cumplido con la misión para la que fue diseñado ‘Alligator Alcatraz’”, precisó DeSantis en una publicación en redes sociales.


Uncle Sam, miembros de ICE y Trump

Los memes compartidos por la Casa Blanca, el DHS y el ICE han utilizado melodías pegajosas de TikTok para normalizar la deportación masiva y las narrativas nacionalistas cristianas. Los expertos dicen que ese es precisamente el objetivo.


Formalmente denominado Centro de Detención del Sur de Florida, fue instalado en el antiguo aeropuerto Dade-Collier, dentro de la reserva de Big Cypress, en los Everglades. La instalación comenzó a operar en julio de 2025, impulsada por el gobierno estatal en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), como parte de la estrategia migratoria de la segunda administración de Donald Trump, que buscó atender los supuestos problemas migratorios, considerados un asunto de seguridad nacional, heredados del gobierno de Joe Biden.

El centro fue construido de manera acelerada mediante el uso de estructuras temporales, como tiendas de campaña y remolques. Tenía capacidad de hasta 3,000 personas en una primera etapa, con posibilidad de ampliarse para albergar 5,000 detenidos. Su principal objetivo era concentrar el procesamiento y la deportación expedita de inmigrantes en situación irregular, aprovechando la cercanía con pistas de aterrizaje para facilitar los vuelos de expulsión. Según funcionarios de Florida, la instalación permitió procesar a 21,000 personas durante sus casi doce meses de operación.

«La crisis fronteriza de Biden causó una emergencia. Cuando se trata de gestión de emergencias, Florida no tiene igual. El éxito de ‘Alligator Alcatraz’ demostró el liderazgo de nuestro estado en el despliegue de infraestructura crítica, el fortalecimiento de recursos y la administración de operaciones complejas», afirmó el gobernador de Florida durante una conferencia de prensa en la que participó Tom Homan, zar de la migración de Estados Unidos.

El apodo del centro de detención es una referencia al hecho de que la zona es un humedal subtropical lleno de caimanes, y a la isla de Alcatraz, en California, donde se encontraba la infame prisión federal de la cual ningún preso escapó con éxito. Esta cerró sus puertas en 1963.

Alligator Alcatraz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en el centro de detención de migrantes, apodado “Alligator Alcatraz”. 1 de julio de 2025.ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images

“Alligator Alcatraz”: entre violaciones de derechos y controversias ambientales

Desde su apertura, “Alligator Alcatraz” recibió fuertes críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos ambientalistas. Diversas denuncias describieron condiciones de hacinamiento, acceso limitado a atención médica, problemas sanitarios, alimentos en mal estado y dificultades para que los detenidos pudieran comunicarse con sus familiares o recibir asistencia legal. En marzo de 2026, un juez federal ordenó mejorar el acceso confidencial de los abogados a sus clientes tras una demanda presentada por organizaciones civiles.

La ubicación del complejo también provocó controversia por su impacto ambiental. Al encontrarse dentro del ecosistema de los Everglades, organizaciones conservacionistas y representantes de la tribu de los mikasuki cuestionaron la rapidez con la que fue construida la instalación sin contar con estudios ambientales completos, y advirtieron sobre posibles afectaciones a humedales, fuentes de agua y hábitats protegidos.

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