Mientras más voces científicas coinciden en vincular la ola de calor récord en Europa con la crisis climática, Francia y otras naciones afectadas adoptan medidas para reducir los riesgos para la población por las temperaturas extremas, que ya han causado decenas de muertos.
Este viernes 26 de junio, 61 departamentos franceses permanecían en alerta roja, una cifra algo menor que los 72 alcanzados por ese aviso en la víspera, un número sin precedentes.
Aunque esto es una señal de que esta ola de calor está remitiendo de a poco (según Météo-France, en la noche del viernes, once de esos 61 departamentos pasarán a alerta naranja, y otros trece les seguirán el sábado por la mañana), las autoridades siguen adoptando medidas y emitiendo recomendaciones para minimizar los riesgos para la salud de la población.
En ese sentido, tras la solicitud del prefecto de Policía, Patrice Faure, los organizadores de la Marcha del Orgullo LGBTIQA+ en París suspendieron la realización del tradicional desfile, previsto para este sábado y que posiblemente se efectúe en septiembre próximo.
La misma decisión fue adoptada por los encargados del festival Solidays, una medida entendible, pero «muy perjudicial» para la organización Solidarité Sida, que con el evento recauda fondos para financiar programas de lucha contra el sida «en entre 18 y 21 países», según detalló su director Luc Barruet.
Tampoco es que tuvieran alternativas porque, según el comunicado de la prefectura de Policía, si los organizadores no «aceptan» cancelar los eventos, estos serían «prohibidos por decreto». Es lo que puede ocurrir, por ejemplo, con el encuentro de atletismo de Charléty, cuyos impulsores aún no han comunicado su cancelación.
Del mismo modo, la Policía prohibió el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública –coincidiendo con la disputa, este viernes, del partido entre Francia y Noruega por el Mundial de fútbol– porque «como saben, beber alcohol bajo el sol abrasador puede tener un efecto devastador», declaró Faure, a BFM TV. El ministro del Interior, Laurent Nunez, recomendó a otras circunscripciones policiales a seguir los pasos de su par de París.
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Al menos 55 muertos por ahogamientos
Estas medidas buscan evitar que recursos sanitarios, como ambulancias o personal médico, se desvíen a eventos y puedan reservarse para la atención de emergencias frente al aumento de casos graves de internaciones relacionadas con el calor. «Estamos llegando a un punto de saturación en las instalaciones hospitalarias», subrayó Faure.
Lo mismo manifestó Wilfrid Samut, portavoz de la Asociación Francesa de Médicos de Urgencias, quien advirtió que los hospitales no estaban preparados para la ola de calor. «El impacto en la salud mental del personal sanitario es enorme. Es apocalíptico», indicó.
Y es que el fenómeno ya tiene consecuencias mortales en Francia: según la ministra de Deportes, Marina Ferrari, asciende a 55 el número de muertos por ahogamientos, un 65 % de los cuales «se producen en zonas de baño sin vigilancia o no autorizadas». «Tememos que la situación empeore», admitió.
Por su parte, el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, mencionó un «aumento de la tasa de mortalidad» –sin aportar cifras concretas– en la capital francesa, donde la temperatura superó los 40 °C el miércoles por cuarta vez en 150 años.
Otros impactos de las temperaturas extremas han sido los cortes de electricidad en unos 50.000 hogares, de acuerdo al operador de la red eléctrica Enedis, y la paralización de algunas actividades económicas, como ocurrió con la planta en el departamento de Aisne de la empresa fabricante de utensilios de cocina de hierro fundido esmaltado Le Creuset, que suspendió su producción hasta el lunes.
Reino Unido espera el alivio, mientras Italia se acerca al pico de calor
En España, donde la ola de calor ya ha cedido, se registraron al menos 212 muertes atribuibles a la ola de calor entre el domingo y el miércoles, frente a las 98 del mismo periodo de 2025, según datos publicados por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
Por su parte, Reino Unido, como Francia, aguarda un alivio hacia el fin de semana, aunque eso no evitó que la Oficina Meteorológica Británica extendiera la alerta roja por calor hasta este viernes en una amplia zona del sur de Inglaterra, siendo la primera vez que la advertencia encadena tres días consecutivos.
También inusual es la alerta roja por calor extremo emitida en casi todo el territorio de Países Bajos, país en el que muchas escuelas cerraron sus puertas ante la previsión de hasta 40º C en los termómetros.
En el este de Alemania, de acuerdo al periódico BZ, las altas temperaturas provocaron una deformación y roturas en la superficie de la autopista A2 el jueves por la noche, que debió ser cerrada luego de que se registraran dos heridos leves y daños en hasta 30 vehículos.
En tanto, Serbia dictó una alerta naranja por temperaturas de alrededor de 36º C y advirtió a la población que beba agua y permanezca en interiores durante las horas más críticas.
Mientras en el oeste de Europa, la primera ola de calor del verano empieza a ceder, en Italia todavía se espera lo peor hacia el fin de semana, con termómetros que alcanzarían los 40 ºC.
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Una ola de calor «virtualmente imposible» sin la crisis climática
De acuerdo al Monitor Climático de la agencia de noticias Reuters, las temperaturas han superado hasta en 18 ºC su promedio estacional, como producto del fenómeno meteorológico conocido como bloqueo Omega.
Este evento atrapa una masa de aire caliente sobre las regiones durante largos periodos, con temperaturas más frescas en sus márgenes.
Sucesos de esta intensidad sin precedentes ocurren «inequívocamente» como consecuencia del cambio climático provocado por el ser humano, afirmó este viernes el grupo de científicos World Weather Attribution.
De acuerdo al estudio realizado por expertos de Europa, Estados Unidos y Reino Unido, habría sido «virtualmente imposible» que se produjeran temperaturas tan altas en junio hace 50 años, cuando una ola de calor similar habría sido 3,5 ºC más fría.
«Este evento no habría sido posible en junio sin el cambio climático», indicó el autor principal del estudio, Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, quien remarcó que el mundo es más cálido hoy en día y «la probabilidad de una ola de calor como esta ha cambiado enormemente».
Estos científicos coinciden en que el calentamiento global de aproximadamente 1,4 ºC por encima de los niveles preindustriales –impulsado por la quema de carbón, petróleo y gas– está causando que los fenómenos meteorológicos extremos sean más frecuentes e intensos, sobre todo en Europa, el continente que se calienta más rápidamente en el mundo.
«El patrón meteorológico en sí no es particularmente inusual, pero las temperaturas sí lo son, o al menos lo eran antes del cambio climático provocado por el ser humano», añadió Friederike Otto, cofundadora de World Weather Attribution.
Aunque muchos organismos nacionales y grupos de expertos han catalogado los niveles de esta ola de calor como récords, la portavoz de la Organización Meteorológica Mundial, Clare Nullis, aseguró que aún es pronto para afirmarlo.
«Es posible que al final del verano, al analizar toda la temporada, podamos decir que se trata de una ola de calor sin precedentes. Pero en este momento, todavía está en pleno desarrollo», indicó la vocera de la entidad climática de la ONU.
«Creo que en algunos países, como Francia, está perfectamente justificado usar el término ‘ola de calor sin precedentes’, pero si nos fijamos en el año pasado, también experimentamos olas de calor sin precedentes, solo que afectaron a otra parte de Europa, concretamente a Escandinavia», subrayó.
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Con AFP y Reuters
