Donald Trump ha entrado oficialmente en la lista de depredadores de la prensa de Reporteros Sin Fronteras por «reducir el periodismo a propaganda política» durante su segundo mandato en Estados Unidos, según señaló el reciente informe publicado por la entidad.
Los ataques de Trump contra la prensa «superan cada vez más el marco de la retórica y de las políticas públicas para traducirse en restricciones físicas impuestas a los periodistas»
En la categoría de depredadores políticos, el republicano comparte grupo con otros presidentes como el ruso, Vladimir Putin; el nicaragüense, Daniel Ortega —junto a su mujer, Rosa Murillo—, o el bielorruso, Alexander Lukashenko. Todos ellos, señalados por RSF de «utilizar la maquinaria del Estado para silenciar a los medios».
El informe de la ONG remarca que los ataques de Trump contra la prensa «superan cada vez más el marco de la retórica y de las políticas públicas para traducirse en restricciones físicas impuestas a los periodistas».
Por todo ello, Estados Unidos descendió en un año siete puestos en la clasificación sobre la libertad de prensa hasta quedarse en la posición 64.
Es la primera vez que Trump entra en la lista de RSF, «tras quedarse a las puertas el año pasado», destacó Reporteros Sin Fronteras, cuyo escalafón de depredadores se basa en el Índice Mundial de Libertad de Prensa, de la misma autoría, que mide anualmente la calidad del derecho a la información por países.
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La Casa Blanca vs. la prensa
El mandatario estadounidense ha sido bautizado por RSF como un «depredador de la libertad de prensa», ya que «está vulnerando las garantías constitucionales y amenazando el acceso de los ciudadanos a noticias fiables e independientes», mediante «una avalancha de ataques verbales, intimidación legal y represalias administrativas contra medios de comunicación considerados hostiles».
El líder republicano ha mantenido una retórica agresiva hacia periodistas, a quienes ha definido como «tontos», «estúpidos», «personas terribles» y propagadores de bulos. Entre sus improperios destacan los descalificativos particularmente a las mujeres periodistas, denigrando su aspecto físico o su parte intelectual. Uno de los comentarios más polémicos fue cuando le dijo «cállate, cerdita» a una reportera que le había preguntado por sus vínculos con el caso del pederasta confeso Jeffrey Epstein.
Entre otros antecedentes que llevaron a Trump a figurar en la lista de RSF, están «las restricciones al acceso de los periodistas a la Casa Blanca y al Pentágono«, en palabras de RSF. En uno de los casos más recientes de veto a la prensa, el republicano anunció el 18 de septiembre que prohibiría la entrada a la Casa Blanca de periodistas de las cadenas ‘CNN’, ‘MS NOW’ y ‘Politico’ tras señalarlos de difundir noticias falsas.
Los medios de comunicación llevaron su exclusión a los tribunales, donde el juez federal Timothy Kelly les dio la razón, lo que permitió el reingreso de los comunicadores sancionados. A mediados de octubre, el juez Kelly reafirmó el derecho de los reporteros a realizar la cobertura en la sede presidencial.
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En paralelo, RSF acusó a Trump de «acciones legales abusivas» y de «ejercer presión política» contra algunos medios críticos, después de que el republicano demandara a las cadenas televisivas ‘ABC News’ y ‘CBS’.
Otra querella contra ‘The Wall Street Journal’, interpuesta por el presidente después de que el periódico publicara una supuesta carta de cumpleaños enviada por Trump al delincuente sexual Jeffrey Epstein, fue condenada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como una «estrategia para intimidar a la prensa independiente y desalentar la cobertura crítica».
Además, RSF responsabiliza al republicano de «desmantelar los medios públicos», citando el caso de la cadena ‘Voz de América’, que cerró al inicio de la segunda Administración Trump.
«El presidente estadounidense parece empeñado en obligar al periodismo independiente a servir a sus intereses políticos», destaca RSF, antes de acusar a Trump de utilizar al organismo regulador de la radiodifusión como arma contra la prensa. De hecho, la ONG también incluyó en su lista de depredadores a Brendan Carr, elegido por Trump en 2025 para dirigir la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC).
Bajo su mandato, el ente administrativo de la radiodifusión «ha amenazado con revocar las licencias de transmisión de las cadenas de televisión críticas con el presidente de Estados Unidos y ha utilizado los procedimientos regulatorios como arma para influir en sus decisiones editoriales», denunció RSF.
Además, la FCC ha derogado el límite nacional a la propiedad de medios de comunicación audiovisuales, que impedía que un solo grupo televisivo llegara a más del 39 % de los hogares estadounidenses. Esta decisión «facilita una mayor concentración de la propiedad de los medios a expensas del pluralismo mediático», en palabras de RSF.
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Netanyahu, Musk y Milei, entre los aliados de Trump en la lista
RSF divide a los depredadores de la libertad de prensa en cinco categorías: política, seguridad, económica, jurídica y social.
Entre los señalados por poner en peligro la seguridad de los comunicadores, repiten este año las Fuerzas Armadas de Israel, el Partido Comunista Chino o los cárteles mexicanos, a los que RSF responsabiliza de crear «un clima de terror» en un país en el que el crimen organizado asesina a un periodista cada mes, según la estadística del 2026.
En la categoría «legal», reservada para actores que buscan criminalizar el periodismo mediante procedimientos judiciales abusivos, debuta el presidente de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, quien se une a las filas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el conglomerado liderado por el empresario indio Gautam Adani.
En el plano económico, RSF señala a los gigantes tecnológicos estadounidenses Alphabet —propietario de Google— y Meta —dueño de Facebook, WhatsApp, Instagram—, pero también a multimillonarios como el francés Vincent Bolloré —propietario de periódicos, televisiones y radios— y el georgiano Bidzina Ivanichvili por debilitar medios de comunicación independientes o poner la independencia editorial bajo presión.
Elon Musk, quien repite en el ranking, no está incluido en esta categoría, sino en la de los depredadores que alimentan la desinformación, aprovechando en particular su red social X, así como por propagar el odio hacia los periodistas y obstaculizar la libertad de información, siempre según la ONG.
En ese mismo apartado está el presidente argentino, Javier Milei, por «multiplicar los ataques contra los periodistas y los medios críticos, a los que acusa regularmente de corrupción, de mentiras y de manipulación política», según RSF, que recuerda la frase del mandatario suramericano: «No odiamos lo suficiente a los periodistas». Milei publicó más de 1.600 mensajes hostiles a la prensa en su cuenta X en tan solo 47 días, entre abril y mayo de 2026, según un análisis de RSF.
El escalafón también reserva un apartado para quienes han salido de él, aunque no precisamente por haber reformado sus conductas lesivas contra la prensa. Entre los depredadores que ya no están, figura el líder supremo iraní, Alí Jamenei, asesinado en un bombardeo contra Teherán lanzado al inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Además de él, el líder chavista Nicolás Maduro desapareció del ranking después de haber sido derrocado y apresado por Estados Unidos tras una incursión fugaz en Caracas. Entretanto, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y el de Serbia, Aleksandar Vucic, ya no pertenecen a la lista de depredadores tras perder el poder en las urnas.
Eso sí, advierte el director general de RSF, Thibaut Bruttin: «Otras personas ya están ocupando su lugar».
Con EFE y medios locales
