
El informe del Bitcoin Policy Institute que citó O’Leary es una de las fuentes clave de las afirmaciones de la derecha sobre la influencia china. El informe, al que también hicieron referencia los republicanos de la Cámara de Representantes en su carta, alega que una maraña de financiamiento sin fines de lucro conecta las populares iniciativas contra los centros de datos con financiadores extranjeros, incluido el Partido Comunista Chino.
El informe también indica que los medios de comunicación estatales chinos están “haciendo campaña abiertamente contra los centros de datos de IA de EE UU”. Como prueba, cita artículos y videos sobre la tendencia contra los centros de datos y el aumento de los costes energéticos, dos temas sobre los que los medios estadounidenses y otros medios internacionales han publicado innumerables artículos.
Sam Lyman, director de investigación del Bitcoin Policy Institute y autor del informe, destacó que comenzó a investigar el tema tras un debate público sobre la seguridad de la IA celebrado en abril entre el senador Bernie Sanders y cuatro expertos, dos de ellos de China, sobre la necesidad de la cooperación internacional.
“Fue una operación psicológica tan obvia”, expresa sobre el evento.
No hay pruebas
Sin embargo, los expertos en China e IA que hablaron con WIRED se mostraron escépticos ante las aseveraciones del informe de que Pekín está directa e intencionadamente involucrado en el debate sobre los centros de datos de EE UU. Kyle Chan, investigador del Brookings Institute, resalta que en el pasado reciente se han celebrado debates de alto nivel entre funcionarios y expertos estadounidenses y chinos sobre cuestiones globales igualmente urgentes, como el cambio climático. (Xue Lan, uno de los ponentes del evento de Sanders destacada en el informe, es investigador no residente en Brookings).
“Si buscas a personas destacadas de China que puedan hablar sobre [IA], serán precisamente aquellas que están en contacto con el Gobierno chino y le asesoran, especialmente en el ámbito académico, donde hay un gran intercambio entre expertos académicos y asesores del Gobierno en materia de formulación de políticas”, manifiesta Chan. “La forma en que se plantea puede sonar ciertamente inquietante, pero casi por definición, uno querría que las personas que importan en el debate chino sobre la IA estuvieran allí”.
Graham Webster, investigador del Centro para la Seguridad Internacional y la Cooperación de la Universidad de Stanford, comenta que el informe señala acciones e indicios que no coinciden con otros casos documentados de campañas de influencia chinas conocidas, especialmente en lo que respecta a la cobertura en medios estatales como China Daily, un periódico en lengua inglesa.
“Se ve a los medios estadounidenses cubriendo este tipo de discursos sobre centros de datos”, refiere. “Es totalmente normal que los medios chinos en inglés recojan las noticias que aparecen en los medios estadounidenses. Así es como funcionan las agencias de noticias”.
Tanto Chan como Webster subrayaron que ha habido casos en el pasado en los que actores chinos han amplificado intencionadamente otros problemas sociales que provocaban de forma orgánica disturbios en EE UU, como las protestas en torno al genocidio en Gaza, por ejemplo. Del mismo modo, Lyman, del Bitcoin Policy Institute, reconoce que las comunidades locales “tienen preguntas y preocupaciones legítimas” sobre la IA y el desarrollo de centros de datos.
