Una de las voces más contundentes fue la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien llamó a las dos regiones, que hoy participaron en el Foro de Alto Nivel Celac-África, a «enfrentar unidos la herencia colonial».
Lula señaló que América Latina y África «congregan casi la mitad de los países del mundo y una cuarta parte de la población mundial», pero son penalizados en la toma de decisiones «por un orden desigual» que fue «establecido mientras el colonialismo y el apartheid prevalecían en muchas partes del mundo».
En ese sentido, el mandatario, al igual que la mayoría de los asistentes, respaldó la petición del canciller de Ghana, Samuel Okudzeto Ablakwa, de apoyar una resolución que promueve su país para declarar la esclavitud, de la que fueron víctimas unas 12,5 millones de personas a lo largo de 300 años, como crimen contra la humanidad.
Okudzeto Ablakwa señaló que el presidente ghanés, John Dramani Mahama, firmará el próximo miércoles «una resolución que busca declarar el comercio de esclavos transatlántico como el mayor crimen contra la humanidad», y espera tener el apoyo de la mayoría de los países del mundo, aunque anticipó que Estados Unidos y la Unión Europea no lo harán.
Incapacidad de la ONU
Los participantes también lamentaron la incapacidad de la ONU para ayudar a resolver los problemas mundiales, desde guerras hasta hambrunas, algo que Lula definió como «falta total y absoluta de funcionamiento de las Naciones Unidas».
«Estoy como ser humano, como demócrata y como presidente de Brasil, indignado con la pasividad de los miembros del Consejo de Seguridad que no han sido capaces de solucionar el problema de Gaza, de Irak, de Libia; no fueron capaces de resolver el problema de Ucrania ni el de Irán», agregó.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, anfitrión del encuentro, hizo coro a Lula al señalar que si «las Naciones Unidas no pueden impedir las guerras (…) perfectamente alguien puede decir que ya no sirven».
Petro aseguró que la ONU, creada en 1945 con el propósito fundamental de preservar la paz y la seguridad internacional, «puede entrar en una parálisis» por su incapacidad para resolver problemas globales.
Situación de Cuba y Venezuela
Los países participantes también expresaron su desacuerdo tanto con la intervención de Estados Unidos en Venezuela, donde el pasado 3 de enero fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, hoy en una cárcel en Nueva York, como con el endurecimiento del bloqueo a Cuba.
«No es posible, no podemos admitir que los demás piensen que son dueños de nosotros. Miren lo que hacen con Cuba en este momento, miren lo que hicieron con Venezuela. Eso no es democrático», manifestó Lula, quien dijo que en ninguna parte está escrito «que un presidente de un país puede invadir a otro».
Al respecto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó la disposición de su país al «diálogo serio» con Estados Unidos, pero «sin injerencia en los asuntos internos ni en los sistemas políticos, económicos y sociales respectivos».
Rodríguez señaló que Cuba «permanece firme en la defensa a ultranza de su soberanía», a pesar «de la escalada agresiva» que incluye «la reciente orden ejecutiva que busca imponer un cerco total a nuestros suministros de combustible bajo la premisa de que las privaciones económicas y los consecuentes daños humanos obligarán a nuestro pueblo a renunciar a su soberanía e independencia».
Menos directo fue el canciller de Venezuela, Yván Gil, quien defendió la unión del sur global para responder a los tiempos «complejos» que vive el mundo y que son «desafíos a la paz, al derecho internacional, a la Carta de las Naciones Unidas, a la diversidad cultural».
«Somos víctimas de primer nivel de los intereses geopolíticos de las llamadas grandes potencias y depositarios de las consecuencias derivadas de esos intereses», señaló Gil.
Uruguay asume la presidencia de la Celac
El Foro de Alto Nivel Celac–África acaparó la mayor parte de la jornada y en un receso se abrió espacio para que Colombia entregara a Uruguay la presidencia pro tempore del organismo regional, en lo que estaba planeado inicialmente como la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac.











