
El precio del metal precioso frenó de manera estrepitosa la racha ganadora que arrastraba desde hacía varios meses y su cotización volvió a niveles de finales de 2025. El conflicto en Medio Oriente ha disparado los precios del petróleo y a su vez deprimido los del oro, en la medida en que aumentan las expectativas de interés.
Si hay algo claro para el mercado de commodities es que al oro le gustan las tasas de interés bajas.
Por ese motivo, el pasado 29 de enero, cuando el mercado financiero todavía le apostaba a que la Reserva Federal seguiría bajando sus tasas de interés, el precio del activo marcó su propio récord de 5.595 dólares por onza.
El 2026 parecía imbatible para el oro. Hasta que Estados Unidos e Israel atacaron Irán.
A pesar de su reputación como cobertura contra las crisis y refugio seguro, el oro ha tenido dificultades para beneficiarse del conflicto, ya que, a mayor inflación, menores expectativas de reducción de tasas.
Petróleo vs. oro
Hoy el panorama se dibuja distinto. El precio del metal cayó más del 10% la semana pasada, en lo que fue su peor semana desde febrero de 1983. El lunes a primera hora tocó mínimos de cuatro meses y al mediodía del lunes -hora de Nueva York- la referencia al contado caía más del 2%.
Es decir, un activo que en enero rozó los 5.600 dólares por onza al contado, dos meses después cuesta menos de 4.400 dólares por onza, un 20% menos. Desde el inicio de la guerra han caído más del 15%.
Por estos días, los precios del activo, como casi cualquier inversión, se mueven al son de los anuncios que surjan relacionados con la guerra en Medio Oriente, sobre todo aquellos que impactan el precio del petróleo.
La relación, en este caso, es inversamente proporcional: mientras los precios del petróleo se disparan, los del oro se deprimen. La razón tiene que ver con que un crudo más valioso encarece los precios de los combustibles y, a su vez, presiona al alza la inflación.
Cuando el alza de precios se acelera, la reacción natural de los bancos centrales es subir las tasas de interés -o no bajarlas- para frenar el consumo. A mayores tasas de interés, mayor apetito por las inversiones que garantizan una renta fija, como los bonos del Tesoro. Y menor por el oro, que no genera rendimientos.
Para la muestra: el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de que aplazaría los ataques militares previstos contra la infraestructura energética iraní, provocaron un fuerte desplome de los precios del petróleo de más del 10%. En cambio, el oro, que venía perdiendo en proporción similar, redujo sus pérdidas considerablemente.
Leer tambiénOro vs. dólar: la batalla por el activo más fuerte sacude a los mercados
Con Reuters, AP y medios locales













