«Todas las opciones están sobre la mesa». Esta frase manida, largamente utilizada en contextos de conflicto, parece guiar los últimos movimientos de la Administración de Donald Trump, en medio de las dudas sobre el rumbo de la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán.
Mientras explora una vía diplomática con difíciles opciones de éxito, el Gobierno del líder republicano se dispone a reforzar su presencia militar en Medio Oriente con el envío de tropas de la unidad de élite de la 82ª División Aerotransportada de Infantería, según han confirmado distintos reportes de agencias de noticias y medios estadounidenses, como el diario ‘The New York Times’.
Según indicaron tres fuentes bajo anonimato a AP, al menos mil de esos efectivos serían trasladados a la región en los próximos días. Reuters, por su lado, añadió que no se ha especificado a qué lugar de Medio Oriente serán designados ni cuándo llegarían a la zona.
El primero en informar sobre este despliegue adicional fue ‘The New York Times’, que, citando de forma anónima a dos funcionarios del Departamento de Defensa, indicó el martes 24 de marzo que el contingente rondaría los 2.000 soldados, pertenecientes a la división ‘Fuerza de Respuesta Inmediata’, que es capaz de trasladarse a cualquier parte del mundo en un lapso de 18 horas.
El grupo incluiría al comandante de la división, Brandon R. Tegtmeier, decenas de integrantes de su equipo y dos batallones, cada uno de unos 800 soldados. No se descarta que más efectivos de la división, compuesta de 3.000 uniformados, sean designados a la región en los próximos días, según el ‘NYT’.
La amenaza de una invasión terrestre de EE. UU.
Estos paracaidistas –especializados en saltar en zonas hostiles o en disputa con el fin de asegurar territorios y aeródromos clave– se suman a otros dos contingentes de unos 5.000 infantes de marina entrenados en asaltos anfibios que están en camino a la región.
Se espera que la primera Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina a bordo de un enorme buque de asalto anfibio llegue a finales de este mes, tan pronto como el próximo viernes.
Con una agrupación que rondaría los 7.000 soldados cuando se concreten todos los arribos, Estados Unidos estaría en condiciones de lanzar una operación terrestre en Irán, aunque la Casa Blanca aún no ha tomado una decisión al respecto.
Una de las posibilidades con las que se especula desde hace días es que Washington utilice algunas de estas tropas para tomar posiciones estratégicas de la isla de Kharg, donde está el principal centro petrolero de Irán, o que sean empleados para ayudar a liberar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Cualquier incursión terrestre estadounidense se enfrentaría a serios riesgos por las características particulares del terreno y la defensa por capas de Irán, además de chocar con un previsible rechazo por parte de la opinión pública estadounidense, según muestran algunos sondeos.
Una encuesta realizada por Reuters e Ipsos la semana pasada arrojó que el 55% de los estadounidenses sondeados está en contra de un despliegue de tropas en Irán, un 34% respaldaría solo el envío de un pequeño contingente, y apenas un 7% aprobaría la presencia de un gran número de soldados en el terreno.
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Irán «sigue de cerca» el despliegue estadounidense
Reacio a exponer la vida de sus soldados y consciente de la desaprobación que despierta, sobre todo en sus bases, el presidente Donald Trump podría estar apostando a que el despliegue cree una amenaza lo suficientemente creíble para disuadir a Irán y forzarlo a negociar.
Sin embargo, de momento, Teherán se ha mostrado firme en su posición, especulando también con los efectos negativos que una guerra de desgaste tendría en la imagen de Trump y en la economía de EE. UU. y el mundo.
Por lo pronto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf –apuntado como el posible «líder» iraní con el que Trump asegura que Washington está dialogando–, afirmó este miércoles que su país está «siguiendo de cerca todos los movimientos estadounidenses en la región, especialmente el despliegue de sus tropas».
En su cuenta de X, advirtió que «lo que los generales han roto, los soldados no pueden arreglarlo; en cambio, solo serán víctimas de las ilusiones de (Benjamin) Netanyahu», haciendo referencia al primer ministro israelí como responsable de incitar a la guerra que EE. UU. e Israel lanzaron contra Irán.
«No pongan a prueba nuestra determinación de defender nuestra patria», concluyó en su mensaje en inglés.
Posteriormente, en idénticas publicaciones en árabe y persa, Ghalifab afirmó, sin dar mayores, que «según algunos informes de inteligencia, los enemigos de Irán se están preparando para ocupar una de las islas iraníes con el apoyo de un país de la región».
«Nuestras fuerzas están vigilando todos los movimientos del enemigo, y si emprenden alguna acción, toda la infraestructura vital de ese estado regional será blanco de ataques continuos e implacables», advirtió, sin mencionar cuál sería esa nación de Medio Oriente que brindaría apoyo a una supuesta incursión terrestre.
Con AP, EFE, Reuters y medios locales













