El intento de Donald Trump de reunir una coalición internacional para proteger el tránsito en el estrecho de Estrecho de Ormuz se topa con el rechazo europeo y la cautela asiática. Mientras el pulso con Irán sacude los mercados energéticos, Washington busca su próximo movimiento. Este es el tema de análisis en El Debate de France 24.
El estrecho de Ormuz se ha transformado en un punto neurálgico del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El cambio de estrategia de Teherán, pasando de un cierre total de la vía marítima a un control selectivo del tránsito, ha intesificado la tensión geopolítica.
Ante este escenario, Donald Trump ha aumentado la presión sobre sus aliados para intervenir militarmente, pero la respuesta ha sido mayoritariamente negativa. Países europeos como Reino Unido, Alemania y Grecia han descartado participar en una operación armada, apostando por soluciones diplomáticas y evitando una escalada.
En Asia, tanto Japón como Corea del Sur han mostrado reservas, mientras China insiste en la desescalada y podría desempeñar un papel mediador, sin intención de involucrarse militarmente.
Leer también¿Se queda Trump solo?: país por país, la respuesta al llamado para intervenir en el estrecho de Ormuz
Ante este panorama, en El Debate de France 24 nos preguntamos: ¿Por qué los europeos no quieren participar en esta campaña militar en el estrecho de Ormuz? ¿Qué papel acabará jugando China? ¿Quién está perdiendo y quién está ganando con este cierre de facto? ¿Qué hará Estados Unidos a continuación?
El economista Francisco Monaldi califica como “significativo” el impacto en el mercado de la situación actual.
“Más del 10% de la producción mundial está afectada, algo que no se veía ni en el peor momento de la guerra en Ucrania. Golpeando no sólo al petróleo, sino también al gas y otros sectores. Washington subestimó las consecuencias” de una operación que ahora busca revertir, asegura Monaldi.
Por su parte, el investigador Isaac Martínez afirma que se trata de “una guerra ilegal” y señala que Irán ha pasado estratégicamente de un bloqueo total a un control selectivo de Ormuz.
Explica que Teherán “regula el tránsito y negocia con sus aliados”, permitiendo operaciones como el paso de un petrolero pagado en yuanes, mientras excluye a Estados Unidos y sus socios. A su juicio, el alto costo del conflicto lleva a Donald Trump a “presionar a sus aliados” para involucrarse.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

En el plano económico, Monaldi advierte que el alza del crudo, por encima de los 100 dólares, ha encarecido la gasolina en Estados Unidos entre un 30% y 40%. Aunque el país es hoy exportador neto, subraya que el golpe recae en los consumidores y puede frenar el crecimiento global, además de tener un costo político en un año electoral. “Esta disrupción puede obligar a buscar una salida”.
Durante el análisis, los expertos subrayan cómo la pinza geopolítica entre China y Rusia no sólo desafía a Trump, sino que impacta directamente en el bolsillo del ciudadano de a pie a través del precio del combustible.
Sin duda, este escenario condicionado por el cálculo electoral de 2026 se complica ante una Europa que marca distancias frente a conflictos ajenos y un Irán que, mediante un control selectivo del estrecho de Ormuz, plantea una estrategia que Donald Trump, a parecer, no tenía en su radar.
En el análisis nos acompañan:
- Francisco J. Monaldi, economista y director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice.
- Isaac Martínez Monterrosas, licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México e investigador del Observatorio Geohistórico de la Universidad Nacional de Luján, en Argentina.













