El bloque comunitario y el país insular sellaron un acuerdo de libre comercio tras ocho años de negociaciones, que se intensificaron después de que Donald Trump impusiera gravámenes más altos a casi todos sus socios comerciales.
Desde el vino francés hasta el hidrógeno australiano, se transarán libremente entre la Unión Europea y Australia cuando entre en vigor el Tratado de Libre Comercio cuyo texto final aprobaron este martes 24 de marzo de 2026 en Canberra.
Las negociaciones comenzaron en 2018, pero se estancaron hace dos años debido a las demandas australianas de mayor acceso al mercado de la carne roja y las quejas sobre productos australianos etiquetados con nombres tradicionalmente europeos, como el prosecco.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, firmaron el acuerdo en el Parlamento australiano.
“Esto demuestra que tanto la Unión Europea como Australia reafirman su creencia en el libre y justo comercio, que comprenden que el comercio impulsa la prosperidad de ambas partes involucradas y que nos interesa que esto se concrete”, declaró Albanese.
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Un gana a gana en un momento crucial
Este avance se produce en un momento en que tanto el bloque de los 27 como Australia buscan diversificar sus redes comerciales y reducir su dependencia económica de China, además de su exposición a la incertidumbre de los aranceles estadounidenses.
El pacto eliminará los aranceles europeos sobre exportaciones australianas clave, como el vino, los productos del mar como mariscos, los frutos secos, las frutas y verduras, la miel, el aceite de oliva, la mayoría de lácteos, el trigo y la cebada.
La Unión Europea, entre tanto, se beneficiará del suministro de materias primas críticas, como el litio y tungsteno o el hidrógeno. Y entrarán a Australia sin impuestos algunas frutas y verduras, incluyendo preparados y zumos, chocolate, azúcar, confitería y helados, y productos agrícolas procesados.
Los aranceles australianos sobre el queso, entre tanto, se reducirán a cero en un plazo de tres años, mientras que la Unión Europea abrirá dos contingentes arancelarios por un total de 30.600 toneladas métricas para la carne roja australiana, con un 55% libre de gravámenes.
Los agricultores australianos criticaron el pacto por ofrecer un acceso al bloque que consideraron «insuficiente», mientras que los agricultores franceses argumentaron que las cuotas eran demasiado generosas.
Australia también flexibilizará la importación de los vehículos de la UE, con la excepción de algunas partidas arancelarias para camiones, cuyos aranceles se eliminarán gradualmente en un corto periodo.
Acuerdos sobre denominación de origen
Los productores australianos de prosecco, un vino espumoso tradicional del norte de Italia, tendrán prohibido usar ese nombre en sus exportaciones diez años después de la entrada en vigor del pacto.
Para otros productos, como el queso feta o el gruyère, los usuarios australianos que hayan utilizado el término de forma continua durante al menos cinco años podrán conservar el derecho a usarlo, siempre y cuando se indique claramente el origen del producto.
Las empresas de la UE exportaron bienes por valor de 37.000 millones de euros a Australia en 2025. La UE fue el tercer socio comercial bilateral más importante de Australia en 2024 y su sexto destino de exportaciones, además de ser su segunda mayor fuente de inversión extranjera.
Con Reuters y AP












