Un conjunto de neuronas que podrían representar uno de los mecanismos más antiguos del sistema nervioso en el cerebro sería clave para desarrollar tratamientos más eficaces contra afecciones como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), de acuerdo con los hallazgos de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins.
Los vertebrados, incluidos los seres humanos, poseen la capacidad de filtrar distracciones para concentrarse en información, objetivos o tareas específicas en momentos determinados. Sin embargo, en algunas enfermedades neurodegenerativas y trastornos como el TDAH, el control voluntario de esta habilidad, conocida como atención selectiva espacial, se ve comprometido.
Hasta ahora, se consideraba que la atención selectiva dependía principalmente del funcionamiento de la corteza prefrontal, una región situada en la parte anterior de los lóbulos frontales y vinculada con funciones ejecutivas como la planificación, la toma de decisiones, el autocontrol y la regulación emocional. Aunque esta estructura está más desarrollada en primates, tanto humanos como no humanos, que en otros vertebrados, muchas especies con una corteza menos compleja también son capaces de enfocar su atención y concentrarse en objetivos concretos.
Para entender cómo surgió esta capacidad a lo largo de la evolución, investigadores de la Universidad Johns Hopkins diseñaron un experimento con ratones orientado a estudiar ciertas neuronas del tronco encefálico, una región ubicada en la base del cerebro que conecta el encéfalo con la médula espinal.
De la supervivencia a la atención selectiva espacial
Ninad Kothari, investigador posdoctoral del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la universidad y autor principal del estudio, explica que “si nos remontamos a la evolución, durante cientos de millones de años, las aves y los peces han tenido esta capacidad. Y, por lo general, no poseen una corteza prefrontal muy desarrollada, así que ¿cómo resuelve el cerebro este problema? Logramos identificar una región evolutivamente antigua en el tronco encefálico que proporciona esta capacidad”.
De acuerdo con la teoría del cerebro triúnico, desarrollada por el neurocientífico estadounidense Paul MacLean, el tronco encefálico apareció durante las primeras etapas de la evolución cerebral de los vertebrados y está relacionado con mecanismos esenciales para la supervivencia, como los instintos primarios y funciones automáticas básicas, entre ellas la respiración y el ritmo cardíaco.
Los resultados del nuevo trabajo sugieren que esta región no solo participa en procesos fundamentales para la supervivencia, sino que también desempeña un papel decisivo en una capacidad cognitiva compleja: seleccionar, entre múltiples alternativas, aquella que merece atención.
La investigación se centró en ciertas neuronas inhibidoras del tronco encefálico denominadas PLTi. Su función consiste en reducir o bloquear determinadas actividades neuronales para evitar que el cerebro se sobreestimule ante información potencialmente irrelevante.
Los científicos trabajaron con un grupo de ratones entrenados para realizar una tarea de atención selectiva semejante a las pruebas utilizadas en humanos para evaluar esta capacidad.
Los animales fueron expuestos a una pantalla con diversos estímulos visuales. Para obtener una recompensa, debían identificar con el hocico un punto ubicado en una posición específica, ignorando el resto de las señales que actuaban como distractores. En las pruebas de control, los roedores completaron la tarea de manera exitosa.


