
Según una denuncia penal hecha pública este martes, un ingeniero de OpenAI habría ocultado un dispositivo de grabación de audio en un trozo de papel higiénico. Luego lo habría colocado detrás de un monitor en una sala de reuniones en una de las oficinas de San Francisco.
Abdulrahman Alfozan, a quien los fiscales federales describen como un ciudadano saudí de 35 años y residente permanente en EE UU, supuestamente pasó varias semanas consultando a un “agente de productividad” no especificado y a un “chatbot de IA”. Con ello buscaba planificar su supuesta operación de vigilancia. Utilizó una herramienta interna de OpenAI para preguntar por las reuniones programadas en la sala de conferencias objetivo.
Además, al parecer utilizó una cuenta de chatbot asociada a su cónyuge para plantear diversas preguntas técnicas sobre cómo instalar un dispositivo de grabación de audio encubierto, según los fiscales y el expediente judicial.
El equipo de seguridad de OpenAI también habría encontrado un dispositivo de grabación adicional en el bolso de Alfozan en la oficina.
No ha sido posible contactar de inmediato con Alfozan para recabar sus comentarios. El martes compareció por primera vez ante el Tribunal Federal de Distrito de San Francisco, acusado de un delito de “uso de un dispositivo electrónico, mecánico o de otro tipo para interceptar comunicaciones orales”. Si es declarado culpable, Alfozan se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión. Se incorporó a OpenAI en julio de 2025 y fue despedido el pasado viernes, coincidiendo con su detención.
La operación
El director del FBI, Kash Patel, aseguró en un comunicado que Alfozan pretendía “capturar en secreto comunicaciones confidenciales sobre la tecnología de superinteligencia de la empresa”, pero ni la fiscalía ni OpenAI han facilitado hasta el momento información alguna sobre un posible motivo.
“Por el momento, no tenemos indicios de que esta persona haya accedido indebidamente o haya sustraído pesos de modelos, código fuente o datos de clientes”, declaró OpenAI en un comunicado publicado en X. “Nos tomamos muy en serio la protección de nuestra tecnología, nuestros datos y nuestro personal, y lo consideramos una cuestión de importancia nacional”.
OpenAI descubrió el dispositivo de escucha que, según se afirma, estaba “oculto en papel higiénico”. Al parecer, fue “insertado en un puerto USB situado en la parte trasera de un televisor” de la sala de conferencia.
Según un supuesto perfil de LinkedIn, Alfozan trabajó anteriormente en una startup de logística de carga y en Meta. En una reciente entrevista para un podcast, Alfozan afirmó que también formó parte de un grupo de ingenieros saudíes en Silicon Valley que ofrecían servicios de consultoría a organizaciones saudíes.
El perfil de LinkedIn indica que Alfozan es socio de capital de riesgo a tiempo parcial en RAED Ventures, una firma con sede en Arabia Saudí. Ni RAED Ventures ni Meta respondieron de inmediato a la solicitud de comentarios de WIRED.
El año pasado, la administración Trump firmó un acuerdo con Arabia Saudí que concedía al reino acceso a chips avanzados y tecnologías de inteligencia artificial que, de otro modo, podrían estar restringidos por motivos de seguridad nacional. Las empresas de inversión saudíes siguen siendo una importante fuente de capital para las empresas tecnológicas estadounidenses.
Solo para ejecutivos
Según la denuncia, Alfozan supuestamente colocó el dispositivo de escucha «a más tardar el 28 de septiembre de 2026, aproximadamente».
La sala de conferencias a la que se refería Alfozan “solo puede ser reservada por ejecutivos y sus asistentes” y se utiliza habitualmente para “reuniones internas de liderazgo”, “sesiones técnicas y de producto” y “reuniones informativas externas” con socios comerciales y funcionarios gubernamentales, según la denuncia. Se utiliza con frecuencia para debatir información “altamente confidencial”, incluyendo datos sobre investigación, productos, estrategia empresarial y relaciones con el gobierno, según consta en la denuncia.
