Esta empresa quiere crear perros genéticamente modificados para el ejército de EE UU


Ayer se presentó una nueva startup con la misión de crear perros genéticamente mejorados para el ejército de Estados Unidos, las fuerzas del orden y los servicios de emergencia.

¿Ciencia ficción o terror?

Warhound es una idea original de Palmer Luckey, de Anduril, y Ben Lamm, cofundador de Colossal Biosciences. La startup ha recaudado 200 millones de dólares para “reconstituir el suministro nacional estadounidense de perros de trabajo de élite” y reducir la dependencia de los criadores europeos de perros militares.

Lamm explica a WIRED que Warhound se encuentra en pleno proceso de edición genética de su primer lote de perros. La startup ya ha recogido muestras de sangre de perros específicos “de alto rendimiento” del ejército, la policía y los servicios de emergencia de Estados Unidos, y su objetivo es clonarlos. Las razas serán «principalmente belgas malinois, algunos labradores y también pastores», anuncia. La empresa prevé que la primera camada de cachorros nazca a principios de 2027.

Las primeras rondas de edición genética se centrarán en eliminar afecciones de salud comunes que afectan a estas razas, como la displasia de cadera. Más adelante, Lamm prevé ampliar el proyecto a lo que llama “cosas realmente interesantes”, como incorporar genes de receptores olfativos de lobos para “mejorar” a los perros militares. Colossal Biosciences es quizás más conocida por su trabajo con lobos editados genéticamente en el marco de su denominado “Proyecto de desextinción del lobo gigante”.

No serán cyborgs, por ahora

Warhound, con sede en Texas, también equipará a sus canes con “los avanzados aumentos cibernéticos de Anduril, software y capacidad de percepción de la situación en el campo de batalla”, según un comunicado de prensa. Cuando se le preguntó si esto significa que los perros serán una especie de cyborgs, Lamm aclara que el plan actual es dotarlos de herramientas como “chalecos antibalas avanzados” en vez de, por ejemplo, implantar algún tipo de computadora en sus cuerpos caninos.

“¿Así que no habrá perros con láseres?”, le preguntó WIRED a Lamm.

“No puedo comentar sobre los planes de Anduril”, respondió. “La seguridad y el rendimiento de los perros, además de seguir contribuyendo a mejorar el vínculo entre el adiestrador humano y el perro, y trabajar en equipo: esa es la misión”.

Ni Luckey ni Lamm participarán en el día a día de Warhound, aunque Lamm forma parte del consejo de administración de la empresa, según indica. David Spirk, antiguo director de datos del Departamento de Defensa que hasta hace poco trabajaba en Palantir, ocupa el cargo de director ejecutivo, y entre los inversionistas se encuentran In-Q-Tel, Sequoia Capital y ARK Invest. Luckey no es propietario ni tiene participación en el capital de la empresa, y tampoco la tiene Anduril. En cambio, Colossal Biosciences sí tiene una participación accionaria.

Luckey y Lamm llevan más de un año trabajando en el proyecto, según afirma Lamm, y hace poco decidieron sacar a la empresa del modo “stealth” (sigiloso). “Alguien dijo: ‘Así que es como el programa canino del Capitán América, pero con la tecnología de Iron Man incorporada’”, explica Lamm a WIRED. Qué puede salir mal.

Habrá que confiar en que esta idea sea algo positivo, y en que, cuando estas bestias diseñadas con precisión nazcan, reconocerán que nosotros no somos el enemigo.

La empresa tiene previsto operar bajo la supervisión de la American Humane Society.

Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

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