
Anthropic explica que los chips se abordan como un “fondo único y fungible procedente de múltiples socios estratégicos”, entre los que se incluyen Amazon, Google, Nvidia y AMD. La empresa destaca que ha firmado contratos “con un gasto comprometido total de más de ____ dólares, de los cuales prácticamente la totalidad está relacionada con la computación y la infraestructura”. Algunos de estos contratos están previstos que finalicen antes de diciembre de 2030, mientras que otros podrían prolongarse hasta 2045.
El diablo está en los detalles
Aunque el prospecto informativo aborda las incertidumbres de Anthropic en materia de capacidad de cálculo debido a factores como la escasez de terreno y de recursos energéticos, Patrick Moorhead, director ejecutivo y analista jefe de Moor Insights & Strategy, cree que se debe ofrecer más detalle a los inversores.
“Se trata de caracterizar las probabilidades y el impacto de forma individual en cada una de las áreas. Anthropic debe a los inversionistas más información, como la probabilidad de que se produzcan estos problemas concretos, especificando el porcentaje de probabilidad y el grado de impacto”, explica a WIRED. “No basta con decir ‘podría tener un impacto significativo’”.
Anthropic sí ofrece algunas estimaciones llamativas en las notas a pie de página. Desde el 31 de diciembre de 2025, ha suscrito o modificado contratos de arrendamiento de “capacidad de cálculo e infraestructura” con “obligaciones de pago mínimo futuras” por un valor total aproximado de 417,000 millones de dólares. Desde el 30 de junio, ha añadido otros 245,000 millones de dólares a sus obligaciones de pago futuras, todas ellas relacionadas con acuerdos de infraestructura. También ha ampliado “ciertos acuerdos comerciales existentes” (que, según matiza, “aún no se han formalizado”) por un importe adicional de entre 125,000 y 150,000 millones de dólares.
Si se incluyen los acuerdos “a corto plazo” con “pagos mínimos no cancelables”, según Anthropic, eso supone otros 21,000 millones de dólares. En total, deberá, como mínimo, unos 808,000 millones de dólares si cumple con todo esto.
¿Habrá iteraciones?
Ben Bajarin, director ejecutivo y analista principal de Creative Strategies, que sigue de cerca el sector de los chips, opina que probablemente se trate solo del primer borrador del folleto de Anthropic, y espera que se subsanen muchas lagunas en una versión actualizada.
A pesar de lo habitual que es que se censuren datos en los formularios S-1, Dambra las califica de “polémicas”. Aunque las empresas puedan argumentar que están “protegiendo información confidencial”, Dambra señala que los escépticos las acusan de utilizar la censura de forma “oportunista” para “evitar revelar información sensible desde el punto de vista político o social”.
Sin embargo, Dambra sostiene que censurar información puede tener un costo. Señala que las empresas con censura en sus formularios S-1 también eran más propensas a “subvalorar” sus acciones en la oferta pública inicial.
Cuando las empresas ocultan información en su formulario S-1, según Dambra, suelen ser conscientes de que han creado un “vacío de información” entre ellas y los inversores externos. Al comprender que los inversores interpretarán este vacío con “desconfianza”, las compañías pueden sentirse inclinadas a “atraerlas” para que participen en la Oferta Pública Inicial (OPI) fijando un precio de salida más bajo.
No está claro cuál acabará siendo el precio de salida de Anthropic ni cómo interpretarán los inversionistas las omisiones en el formulario S-1 de la empresa. Pero, según Bajarin, todo el sector de la IA es, en mayor o menor medida, una “incógnita” a la hora de hacer números basándose en el acceso actual a chips e infraestructura. Así que, sí, todo es un riesgo.
Concluye que “Todo esto solo demuestra lo absurdamente pronto que nos encontramos en la adopción empresarial de un mercado de la IA que superará los 3 billones de dólares anuales y que probablemente seguirá creciendo”.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
