El factor estructural: Por qué el segundo sismo fue letal para los edificios de Venezuela


Aunque reconoce el esfuerzo de rescatistas, vecinas, vecinos y cuerpos de emergencia, considera que durante las primeras horas la coordinación fue insuficiente. La falta de equipo también complicó las labores de rescate. Burguer relata que algunos voluntarios le explicaron que faltaban herramientas básicas para remover estructuras colapsadas.

La escasez de insumos también fue advertida por organizaciones humanitarias. Según Project HOPE, entre las necesidades más urgentes están vendajes, material de sutura, medicamentos y herramientas especializadas para liberar personas atrapadas entre los escombros.

La respuesta ante a la emergencia

Frente a esa realidad, comenzó a surgir otra respuesta: la de la ciudadanía. Mientras las autoridades trataban de atender la emergencia, iglesias, universidades, organizaciones civiles y vecinos empezaron a instaurar centros de acopio para enviar alimentos, ropa y medicamentos a las zonas más afectadas.

«Los ciudadanos nos estamos organizando […] La iglesia está recogiendo ropa y alimentos; vecinos con sus motos están llevando ayuda y también están ayudando a remover escombros”, cuenta Verónica.

Carolina describe una dinámica similar: «En Caracas ya hay centros de acopio organizándose para bajar ayuda a La Guaira, aunque parece que hay problemas para acceder al estado».

Burger destaca que la diáspora comenzó a articular plataformas digitales para localizar personas desaparecidas, coordinar donaciones, ofrecer apoyo psicológico y compartir información en tiempo real.

La organización también se extendió fuera del país. Estados Unidos anunció que comprometió 150 millones de dólares para atender la emergencia: 50 millones serán distribuidos a través de organizaciones como World Vision y Samaritan’s Purse, y otros 100 millones se incorporarán a un fondo de las Naciones Unidas para Venezuela.

Por su parte, México envió 250 elementos de la Secretaría de Defensa Nacional, cinco perros especializados, cuatro aeronaves y un dron de búsqueda y rescate, mientras que España desplegó equipos de la Unidad Militar de Emergencias y personal de cooperación para fortalecer las labores de búsqueda, rescate y atención humanitaria.

Venezuela hoy enfrenta las consecuencias del doblete sísmico, pero este fenómeno también deja lecciones para otros países expuestos a terremotos, entre ellos México. Para Alan Sánchez Pulido, más allá de las diferencias entre reglamentos de construcción o tecnologías de diseño, el aprendizaje más importante está en la cultura de la prevención.

«Muchas veces solo nos preocupamos por un sismo cuando ya ocurrió y si pasa mucho tiempo sin uno importante, dejamos de hacer simulacros, dejamos de atender las indicaciones de Protección Civil y olvidamos que puede suceder en cualquier momento», advierte.

Sánchez Pulido insiste en que no existe una temporada de terremotos ni un intervalo predecible entre un evento y otro. «Puede ser en un minuto, en dos días o en 100 años. Lo importante es saber cómo reaccionar», insiste.

Mientras ingenieros evalúan estructuras, rescatistas buscan sobrevivientes y especialistas analizan las causas del fenómeno, la población venezolana sigue haciendo lo que está a su alcance: organizarse, compartir recursos y sostenerse unos a otros.

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