La editorial mexicana Almadía informó que mantendrá el resultado del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, otorgado a la novela Donde el agua trabaja. La decisión se tomó después de evaluar la obra del autor peruano David Silva Rojas, quien fue señalado públicamente por supuestamente haber utilizado inteligencia artificial (IA) para producir el 99% del escrito.
“Este premio reúne el trabajo y la confianza de muchas personas. Por respeto al autor, a las juradas, a la Sociedad Ventosa Arrufat y a los lectores, Editorial Almadía decidió realizar una revisión de Donde el agua trabaja. Tras concluirla, la editorial reitera su confianza en David Silva Rojas y mantiene el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat”, señala un comunicado emitido por la editorial, la Sociedad Ventosa Arrufat y el jurado del certamen, conformado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda.
El libro resultó ganador entre más de 2,200 manuscritos provenientes de 22 países. No obstante, el mes pasado, una investigación publicada por El País informó que Pangram, una herramienta para detectar textos generados con inteligencia artificial (IA), atribuía a esta tecnología casi el 100% de la novela.
La noticia abrió una discusión en redes sociales: algunos usuarios compartieron fragmentos que consideraban característicos de la escritura generada con IA, mientras otros cuestionaron que un programa pudiera poner en duda la reputación de un escritor sin pruebas adicionales.
Ante la polémica, Almadía suspendió las presentaciones del libro y anunció que realizaría una investigación al respecto. Por su parte, Silva Rojas negó haber utilizado IA y manifestó su disposición para compartir materiales relacionados con su proceso de escritura.
A través del comunicado publicado en redes sociales, la editorial precisó que la revisión se llevó a cabo a partir de los materiales aportados por el autor. “Almadía fundamentó su juicio en criterios humanos, a partir del conjunto de la información examinada, su relación con la obra y las distintas conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso”, subrayó.
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La compañía editora reconoció que las dudas sobre una novela premiada tienen interés periodístico y deben evaluarse con seriedad. Sin embargo, enfatizó que “los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra”.
En esta línea, señaló que la investigación de El País “no siempre distinguió con suficiente claridad entre una sospecha y un hecho demostrado, y eso tuvo consecuencias para el autor, las juradas y la editorial”. Almadía recordó que los medios de comunicación tienen una responsabilidad ética respecto a las consecuencias de lo que publican y consideró que el periódico español debería ofrecer una disculpa como un “gesto de respeto y consideración”.

