La ‘sed’ de los centros de datos en Texas: ¿cómo consumen agua para la IA?


En el segundo estado de Estados Unidos con más data centers, la polémica gira en torno al consumo directo e indirecto de agua, pues los microprocesadores de la inteligencia artificial se calientan más que un chip tradicional, al punto que necesitan evaporar esas altas temperaturas para poder seguir funcionando. El problema es cuando las infraestructuras se localizan en sitios que atraviesan sequía, como ocurre en la mayoría del territorio texano.

Los centros de datos están sedientos y más aquellos destinados a la inteligencia artificial, al punto que en Estados Unidos ya hay protestas y malestar en los estados donde se cruzan estas enormes centrales con puntos que han atravesado prolongadas sequías y escasez de agua, como ocurre en Texas. 

El 80% del estado atraviesa una sequía y de ese porcentaje un 17% alcanza el nivel de sequía excepcional, según un estudio de la organización Houston Advanced Research Center (HARC). 

Esto contrasta con el auge de los centros de datos. Texas va camino a ser el estado del país con más centros de datos cuando supere a Virginia, según Data CenterMap. Es apetecido por las compañías tecnológicas porque la regulación es más flexible, pues otorgan en días permisos ambientales que en otros lugares puede tardar meses; y también por su extensión, donde es más fácil encontrar tierras a bajo costo para construir. 

Pero el costo no solo se mide en dinero. Las respuestas rápidas de la inteligencia artificial y todas sus operaciones requieren una cantidad enorme de energía y de agua. La razón es que los microchips de la IA se calientan hasta 20 veces más que cualquier otro procesador, según los cálculos de un estudio realizado por tres institutos de la Universidad de Texas unidos bajo el COMPASS Research Consortium.

El calor es tal que los data centers necesitan ayuda para enfriarse y la opción más usada es la de refrigeración por evaporación. Esto es que, al lado de los racks donde se almacenan los microprocesadores, construyen torres de agua. Estas reciben el aire caliente y al entrar en contacto con el agua, el recurso hídrico se evapora para liberar el calor en la atmósfera. Aunque esa agua se puede reutilizar, se necesitan nuevos litros para reemplazar la que se va evaporando. 

Este gráfico muestra cómo se usa agua para enfriar los centros de datos, impulsados por la inteligencia artificial.
Este gráfico muestra cómo se usa agua para enfriar los centros de datos, impulsados por la inteligencia artificial. © Adaptación France 24, gráfico original de Compass Research Consortium

Si bien las compañías tecnológicas han explorado otras opciones de enfriamiento como sumergir los centros de datos dentro de cápsulas en el océano o utilizar aire, son más costosas y menos efectivas, por lo que la evaporación sigue siendo la forma predilecta. 

Centros de datos en Texas consumen hasta el 0,6% del agua del estado

A este consumo hídrico para refrigeración se suma el indirecto, que es el agua que se utiliza en la producción de la energía que necesitan los centros de datos para operar. Un dato que sirve para dimensionar la cantidad de fuente energética es que un solo centro de datos ubicados en el oeste de Texas puede requerir la electricidad suficiente que serviría para abastecer a una población de 1,5 millones de viviendas, como lo señaló un reporte del diario The New York Times. 

Además, al sumar el uso directo de agua con el indirecto, los data centers consumieron entre el 0,4 y el 0,6% de toda la disponibilidad hídrica de Texas en 2025 de acuerdo con los dos estudios anteriormente citados. 

Aunque el porcentaje parece mínimo, la presión hídrica aumenta si las granjas de servidores se ubican en lugares donde ya falta el agua y donde las altas temperaturas del ambiente y la humedad hacen que se eleve el consumo hídrico de los microchips: una realidad del día a día de Texas.

Aún así, el estado ha abierto sus puertas para que las gigantes tecnológicas quieran construir allí sus centros de datos. De hecho, fue el gobernador Greg Abbott quien pisó a fondo el acelerador para estas infraestructuras. A finales de 2025, el republicano se reunió con Google, Meta y OpenAI; y catalogó a su estado como “el epicentro del desarrollo de la inteligencia artificial”.

“Texas tiene una regulación muy amigable para nuevos negocios y ello incluye también el acceso al agua. En diferentes partes del estado, las empresas que adquieren suelo tienen el derecho de cavar para obtener agua y si encuentran el agua, está disponible para su uso”, le explicó a France 24 Carlos Gamarra, vicepresidente de Energía, Aire y Soluciones Digitales del Houston Advanced Research Center. 

Gamarra añade que el problema central está en que la planificación del suministro de agua se hizo mirando al pasado y no al futuro. “Cuando a nivel estatal se planifica cuánto agua es disponible, cómo se gestiona y quién la utiliza, no se hace pensando qué industrias van a requerir agua en el futuro, sino quién tiene los derechos y cuánto agua se ha usado en los distintos sectores en el pasado. Pero los data centers son una industria nueva y no ha habido ninguna referencia que permita a las entidades que planifican el consumo de agua en Texas prever el consumo de agua de estas entidades”, explicó. 

A esto se suma que, a ciencia cierta, no se conoce cuánta agua gastan los centros de datos porque las compañías no revelan esa información. Aunque los estudios que se han realizado para el caso concreto de Texas coinciden en el porcentaje de gasto. 

Incluso sin tener los datos propios de las compañías, la población que vive cerca de los centros de datos ha presentado quejas ante el temor de quedarse sin agua y que toda se la consuma la inteligencia artificial, como ocurre en la ciudad de Amarillo. 

La presión de lo que ocurre en Texas se elevó al punto que el propio Abbott cambió de parecer y ordenó frenar las construcciones de centros de datos en su estado hasta que se indague el impacto ambiental.

“Los centros de datos no deben utilizar el agua que necesitan las comunidades locales, tienen que informar sobre su consumo de electricidad y agua, y deben cumplir con los requisitos de distancia mínima que protegerán a las comunidades en las que operan”,

indicó Abbott en la carta que le escribió a las Comisión de Calidad Ambiental de Texas pidiéndoles que pararan los permisos.

Un cambio de discurso que llegó previo a las elecciones de medio mandato, mientras en el estado continúa la discusión de cómo planear mejor el consumo hídrico para que las compañías tecnológicas no dejen sin agua a las poblaciones. 

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