Abdul El-Sayed: la victoria electoral de un musulmán que mortifica a Trump


El presidente Donald Trump tardó minutos en reaccionar. Apenas las cadenas estadounidenses proyectaron a Abdul El-Sayed como ganador de las primarias demócratas al Senado por el estado de Míchigan, el mandatario escribió en su red Truth Social que el resultado significaban «buenas noticias para el Partido Republicano» y calificó al médico de 41 años de «perdedor comunista que odia a los judíos y a Israel».

Mediodía después, continuaba hablando del mismo tema. En un acto en Las Vegas arremetió nuevamente contra El-Sayed, a quien llamó «hombre de odio», mientras su vicepresidente, JD Vance, lo proyectó directamente para las elecciones de 2028: «Dios no lo quiera, van a tener al presidente El-Sayed en tres años».

Antes de conocerse el resultado definitivo, con el recuento todavía abierto, Trump ya había cuestionado su validez: «El condado de Wayne (Detroit), en Míchigan, es una de las zonas electorales más corruptas de Estados Unidos, si no del mundo».

Leer tambiénAbdul El-Sayed, el médico demócrata que podría convertirse en el primer senador musulmán de EE. UU.

Una banca que vale el Senado

En noviembre se renueva un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes, que hoy se encuentra bajo control republicano. Míchigan es una de las bancas que los demócratas necesitan conservar para aspirar a la mayoría y quedó vacante tras el retiro del senador Gary Peters.

Trump ya expresó lo que le preocupa de ese escenario: mencionó un posible juicio político en su contra si la oposición recupera el Congreso. Bajo esa lógica, cada distrito competitivo funciona como una pieza de su propia defensa.

Leer también¿Qué implica el triunfo de Abdul El-Sayed para las elecciones de noviembre en Estados Unidos?

Un candidato que habla de precios

La estrategia republicana es presentar a El-Sayed como demasiado radical para un estado bisagra. Un candidato musulmán, hijo de inmigrantes egipcios, crítico frontal de las acciones de Israel en Gaza y respaldado por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez encajaba en ese molde a la perfección.

Pero El-Sayed pasó la campaña hablando de otra cosa. «Si quiere un senador que se plante frente a Donald Trump, aquí tiene la opción que busca», dijo el miércoles ante sus seguidores.

El candidato demócrata al Senado estadounidense, Abdul El-Sayed, se dirige a sus simpatizantes y a los medios de comunicación durante un mitin de campaña en Detroit, Michigan, EE. UU., el 2 de agosto de 2026.
El candidato demócrata al Senado estadounidense, Abdul El-Sayed, se dirige a sus simpatizantes y a los medios de comunicación durante un mitin de campaña en Detroit, Michigan, EE. UU., el 2 de agosto de 2026. © Reuters – Rebecca Cook

El resto del discurso fue una enumeración doméstica: el precio de los alimentos, el alquiler, la atención médica. «Si cree, como yo, que el dinero de sus impuestos debería invertirse en usted en lugar de enviarse a otro lugar, espero que se una a este movimiento».

Ese vocabulario viene de su trabajo previo. Cuando dirigía el Departamento de Salud de Detroit, este epidemiólogo formado en Michigan y Oxford midió los niveles de plomo en las escuelas, canceló deudas médicas y amplió el acceso al antídoto contra las sobredosis de opioides.

Su respuesta al republicano Mike Rogers, que hizo campaña insistiendo con su nombre, sintetizó la apuesta: «No importa que me llame Abdul, si este Abdul es quien va a luchar por bajar los precios de los alimentos».

Sesenta millones de dólares

El dato que más debería preocupar a la Casa Blanca es la maquinaria que El-Sayed logró vencer. Se impuso por menos de 15.000 votos —48,5 % contra 47,5 %— a Haley Stevens, representante federal y candidata del establishment demócrata, respaldada por la gobernadora Gretchen Whitmer, por el propio Peters y por organizaciones vinculadas a AIPAC, el influyente grupo de presión proisraelí.

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Imagen de portada: © France 24

La disputa financiera fue inédita: unos 60 millones de dólares gastados a favor de ambos candidatos. El-Sayed convirtió la cifra en argumento: «Esta elección enfrenta a quienes tienen el poder del dinero contra quienes tienen el poder de los números».

Con EFE y medios locales

Previous OMS advierte que virus del ébola se está transmitiendo a una velocidad sin precedentes
Next Informe desde CDMX: Fiscalía detiene a exgobernador de Guerrero por caso Ayotzinapa