
Al menos 15 personas, entre ellas tres niños, murieron este 10 de octubre en ataques rusos contra Zaporizhia, en el sur de Ucrania, mientras Moscú lanzaba también misiles balísticos contra Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, habló con su homólogo francés, Emmanuel Macron, durante el bombardeo, advirtió de que la amenaza de nuevos ataques seguirá siendo especialmente alta en los próximos días y pidió más sistemas de defensa aérea y más presión sobre Rusia.
