
Alemania se enfrenta a uno de los mayores escándalos de inteligencia de los últimos años. El exjefe del servicio de inteligencia exterior alemán, August Hanning, fue detenido bajo sospecha de espionaje y traición. Las autoridades investigan si prestaba servicios a una agencia de espionaje extranjera y si recibió miles de documentos clasificados de un antiguo colaborador.
