La Asamblea Nacional Popular de China aprobó su XV Plan Quinquenal, consolidando el giro de Beijing hacia una “modernización de alta calidad” en un mundo cada vez más incierto. Bajo el liderazgo de Xi Jinping, China toma distancia de Estados Unidos y refuerza su apuesta por la autosuficiencia económica, tecnológica y militar, con la seguridad nacional como eje. La incógnita: ¿podrá superar sus desafíos demográficos y dar el salto definitivo a superpotencia? Lo analizamos en esta emisión.
El plan, que cubre un período decisivo hacia la «modernización socialista» para 2035, enfatiza el desarrollo de “nuevas fuerzas productivas” basadas en IA, semiconductores y biotecnología. Con un enfoque en la “seguridad nacional” –mencionada de forma recurrente–, el documento responde a tensiones geopolíticas y a un entorno internacional volátil.
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“China busca construir un nuevo patrón de desarrollo que integre crecimiento interno con resiliencia externa”, resume el análisis oficial. El objetivo: duplicar el PIB per cápita hacia 2035 y posicionar a China como potencia indiscutible.
Seguridad energética: gasoducto con Rusia, ¿realidad inminente?
Una de las prioridades es la seguridad energética. El plan incluye “trabajos preparatorios” para nuevos enlaces de gas con Rusia. La guerra en Irán y el shock energético en Oriente Medio han revivido el interés: China busca diversificar sus importaciones ante posibles disrupciones en el Estrecho de Ormuz.
¿Viable en el corto plazo? Analistas coinciden en que el contexto actual acelera las negociaciones, pero persisten obstáculos técnicos y financieros. “El gasoducto podría materializarse antes de 2030 si Moscú y Beijing cierran un acuerdo de precios, pero la viabilidad depende de la estabilidad regional y de la demanda china”, advierte la doctora Virginia Busilli, internacionalista especializada en relaciones Asia-Pacífico y América Latina en entrevista para esta emisión de Así es Asia.
Para Busilli, este proyecto fortalece la “asociación estratégica” chino-rusa y reduce la dependencia de rutas marítimas vulnerables, aunque “el corto plazo sigue siendo desafiante por la logística en Mongolia y las sanciones occidentales”.
Desafíos demográficos: envejecimiento y baja natalidad, ¿freno a la modernización?
El modelo de crecimiento interno evoluciona ante una crisis demográfica estructural. En 2025, China registró su tasa de natalidad más baja desde 1949 (menos de 8 millones de nacimientos) y una población en declive acelerado. El envejecimiento rápido presiona el mercado laboral.
El plan responde con medidas para “mejorar la estructura poblacional”: incentivos a la fertilidad, reasignación de recursos educativos y fortalecimiento del cuidado de ancianos. Apunta a elevar la esperanza de vida a 80 años y elevar la productividad total de los factores.
“La modernización no se detiene por el envejecimiento si se invierte en capital humano y automatización”, asegura Busilli y añade que “Beijing transforma el desafío demográfico en oportunidad: más educación, IA y robótica compensarán la contracción de la fuerza laboral, aunque el impacto en el consumo interno será un reto clave para América Latina, socio comercial”.
Autosuficiencia tecnológica: romper dependencias críticas
La autosuficiencia en tecnología es pilar del plan. China identifica carencias en semiconductores avanzados y ciertos chips de IA, donde las restricciones estadounidenses han limitado el acceso a herramientas y diseños de vanguardia.
El plan quinquenal acelera inversiones en este tema, “nuevas fuerzas productivas” y cadenas de suministro locales. “Beijing sabe que debe dejar de depender de proveedores extranjeros en semiconductores y software de diseño para lograr supremacía”, explica Busilli.
“Las sanciones han acelerado la innovación interna, pero la brecha en procesos avanzados persiste. El éxito definirá cómo China se relaciona con el exterior: menos vulnerable, más influyente en cadenas globales de valor”.
Liderazgo verde: China llena el vacío dejado por Estados Unidos
Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, califica el cambio climático de “estafa” y retira a EE.UU. del Acuerdo de París y de foros clave, China refuerza su rol. El plan reduce la intensidad de carbono en un 17% para 2030, duplica la energía no fósil y mantiene el liderazgo en renovables (80% de paneles solares y 60% de turbinas eólicas mundiales).
Beijing financia proyectos en países en desarrollo y expande su mercado de carbono. “China continúa liderando la transición verde por interés propio: crecimiento económico y proyección global”, afirma Busilli. “Al llenar los vacíos estadounidenses, consolida su influencia en el Sur Global, incluyendo América Latina, donde exporta tecnología limpia y compite por inversiones en energías renovables. Es una oportunidad para una gobernanza climática multipolar”.
En resumen, el XV Plan Quinquenal refleja la visión de Xi Jinping: una China resiliente, innovadora y autónoma. Su éxito dependerá de cómo supere los vientos en contra demográficos, tecnológicos y geopolíticos. Para observadores como Virginia Busilli, “este quinquenio no solo definirá el futuro de China, sino el reequilibrio del orden global”.
Con Reuters, AP y medios locales