La MacBook Neo al fin llegó. Y con ella, Apple por fin tiene un verdadero producto de entrada en su línea de computadoras portátiles: uno que ha despertado la curiosidad de los escépticos y ha hecho que muchos usuarios casuales consideren renovar su viejo equipo con macOS. La MacBook Neo es accesible, llamativa y, por primera vez en años, plantea una pregunta legítima sobre qué significa “lo básico” dentro del ecosistema de la marca.
Para los crónicamente conectados a los blogs de tecnología, las especificaciones de la Neo ya anticipan su comportamiento en el día a día. Para el resto, la nueva laptop es a primera vista una Mac bonita, ligera y colorida, distinguible de sus hermanas mayores por su precio tentador y su paleta vibrante.
He usado la MacBook Neo durante una semana como herramienta de trabajo para medir sus límites. También la he comparado directamente con la experiencia que ofrece una Macbook Air, una Pro y hasta con su extraño competidor inesperado: el iPad Pro. Estas son algunas de mis reflexiones.
Productividad y estudios
Decir que la MacBook Neo es “para uso ligero” solo porque integra un chip A18, el mismo del iPhone 16 Pro y Pro Max, así como 8 GB de RAM, es quedarse corto. También evito dividir las computadoras entre “uso profesional” y “uso básico”; son etiquetas cómodas, pero rara vez explican algo. Lo aclaro porque suelen ser las respuestas rápidas a la pregunta que todos hacen: ¿para quién es esta laptop?
Usé la Neo durante una semana sin limitar mis hábitos. En mi jornada laboral eso significa abrir un navegador con más de diez pestañas, mantener Slack y WhatsApp activos, reproducir música, dejar videos de YouTube en segundo plano, atender llamadas por Zoom, revisar el calendario y trabajar en documentos o tablas al mismo tiempo.
En rendimiento puro, la Neo se comportó casi igual que mi MacBook Air con chip M4 (mi equipo personal). Ello supone dos cosas: el chip A18 es suficiente para el trabajo de oficina y para tareas escolares, y un usuario con este perfil no necesita pagar por un chip M4 o superior.
Este equipo encaja perfecto con personas que viven en el navegador y programas de ofimática: que revisan correos, coordinan equipos, escriben, llevan contabilidad, crean presentaciones, toman juntas y consumen multimedia. Es el uso real del 80% de quienes tienen una computadora hoy. Para un community manager o un escritor, por ejemplo, funciona de maravilla. Además, se integra bien con varias funciones del Creator Studio que Apple lanzó hace unas semanas.
Incluso puedes jugar en la Neo, aunque estarás limitado a Apple Arcade, donde los títulos están optimizados para chips de iPhone. Hay juegos excelentes como Cult of the Lamb o Balatro, pero olvídate de mundos abiertos o producciones AAA.
Los límites de la NEO
Por supuesto, la integración del A18 viene con algunos compromisos. En un evento de Apple, alguien resumió sus límites en cuatro tareas: programación, ejecución de IA local, edición de video avanzada y producción musical. Si planeas entrar en alguna de estas disciplinas o quieres usar la laptop como centro de control con más de dos pantallas, necesitas una MacBook Air o algo superior.
Aun así, hay matices. Pude editar video sin problemas en CapCut y modificar imágenes en Canva. La GPU del A18 maneja bien clips cortos en resoluciones intermedias, las típicas de TikTok o Instagram, y no encontré cuellos de botella importantes, ya sea porque el render se hace en la nube o porque no trabajas con resoluciones mayores a 2K. En IA ocurre algo similar: si usas modelos en la nube como ChatGPT, Copilot o Claude, no notarás tirones. Los problemas aparecen solo con IA local.