
En Japón, dormir se ha convertido en una competencia. Tokio acogió un inusual torneo en el que los participantes debían demostrar quién lograba la mejor calidad de sueño durante una siesta controlada de 90 minutos. Organizado por una empresa especializada en colchones, el concurso ofreció un premio de 14.000 dólares para quien obtuviera la mejor puntuación en parámetros como profundidad, estabilidad y calidad del descanso.
