
Las comunidades israelíes de la zona fronteriza llevan años deseando «la victoria total» sobre la milicia libanesa. En esta nueva guerra, a la que se añaden los misiles iraníes, los vecinos reiteran ese sueño, sin evocar los letales ataques y los desplazados en Líbano. Hoy estas poblaciones lucen casi vacías, pese a que el Gobierno de Netanyahu no ha querido evacuarlas como en 2023. Como constató nuestra corresponsal, Janira Gómez Muñoz, los cohetes, drones y proyectiles antitanque son continuos y hacen que esta zona sea peligrosa y casi inhabitable.