El tabaco calentado altera los vasos sanguíneos y puede dañar el ADN desde la primera exposición, advierte estudio


La comunidad científica aún no ha llegado a un consenso sobre la seguridad de los productos de tabaco calentado. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que una sola sesión de consumo de estas alternativas a los cigarrillos convencionales puede provocar alteraciones medibles en los vasos sanguíneos, el transporte de oxígeno, el metabolismo y el ADN.

Los autores del estudio, publicado en el European Journal of Preventive Cardiology, aseguran que sus hallazgos cuestionan las afirmaciones de que estos productos son menos dañinos para la salud y evidencian la necesidad de incluir todas las alternativas que contienen nicotina en las políticas de salud pública.


Ilustración de varios vapeadores.

“Considerando todos los hallazgos, es probable que los cigarrillos electrónicos causen cáncer de pulmón y cáncer oral”, dicen los autores de esta investigación.


Lea Strohm, investigadora del Centro Médico Universitario de Maguncia, en Alemania, y líder del trabajo, explica que “los productos de tabaco calentado, como IQOS, que calientan el tabaco en lugar de quemarlo, a menudo se comercializan como alternativas menos dañinas a los cigarrillos convencionales. Sin embargo, la evidencia independiente sobre sus efectos inmediatos en la salud cardiovascular y en el organismo en general sigue siendo limitada”.

Strohm y sus colegas diseñaron un estudio para evaluar los efectos biológicos de estos dispositivos. En el ensayo participaron 30 fumadores adultos sanos, con una edad promedio de 34.5 años. Los investigadores midieron diversos indicadores genéticos y relacionados con la salud cardiovascular antes y después de que los voluntarios consumieran dos unidades de tabaco calentado bajo supervisión médica, durante aproximadamente ocho a 12 minutos. Los participantes se distribuyeron en distintos grupos para realizar las pruebas.

Los resultados mostraron que, tras la exposición, la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse disminuyó un 11%. Entre los 28 individuos que participaron en esta evaluación, también se registró un aumento de tres milímetros de mercurio en la presión arterial sistólica, es decir, la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias cuando el corazón se contrae y la bombea hacia el resto del cuerpo.

Este hallazgo apunta a una alteración del endotelio, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y contribuye a regular su dilatación y contracción. Esta disfunción se considera un indicador temprano de riesgo cardiovascular, pues puede estar relacionada con procesos que favorecen el desarrollo de enfermedades como la aterosclerosis.

Los investigadores plantean que la nicotina podría contribuir a esta respuesta al activar el sistema nervioso simpático, que puede favorecer la contracción de los vasos sanguíneos y elevar temporalmente la presión arterial. No obstante, el diseño del ensayo no permitió distinguir los efectos específicos de esta sustancia de los provocados por otros factores.

En cuanto a la oxigenación de la sangre, las pruebas realizadas a 24 personas mostraron que, mientras la presión parcial de dióxido de carbono aumentó, la presión parcial de oxígeno y la saturación de este gas disminuyeron. Esta última pasó de alrededor del 71 al 46%, de acuerdo con los resultados reportados.

Por último, los científicos evaluaron el ADN de las células sanguíneas. Para ello, analizaron muestras de seis participantes mediante el ensayo cometa, una técnica que permite identificar roturas en el material genético. Se examinaron 2,875 células antes de la exposición y 3,028 después, para un total de 5,903 unidades analizadas.

Ningún producto con nicotina es seguro

Los resultados revelaron un incremento estadísticamente significativo en cuatro indicadores utilizados para estimar la cantidad y distribución del material genético dañado. A partir de estos datos, los autores concluyeron que el consumo de tabaco calentado generó una “respuesta de estrés oxidativo”, una señal de que las células activan mecanismos de defensa frente al daño.

“Nuestros hallazgos demuestran que estos productos no son biológicamente inertes. La exposición aguda fue suficiente para inducir disfunción vascular, alteraciones metabólicas y daño genético en fumadores que, por lo demás, gozaban de buena salud. Estos resultados cuestionan las afirmaciones de que los productos de tabaco calentado son sustancialmente menos dañinos para el sistema cardiovascular en comparación con los cigarrillos convencionales”, reiteró Strohm.

Los autores reconocen que el trabajo presenta limitaciones, entre ellas la participación de apenas 30 personas y la ausencia de un grupo de control. Además, el estudio no permitió determinar cuáles son las respuestas a largo plazo, si las alteraciones son reversibles o si se acumulan con el uso habitual de estos dispositivos. Por ello, los investigadores subrayan la necesidad de ampliar la evidencia disponible.

Aun así, sostienen que sus resultados respaldan investigaciones previas que advierten sobre los posibles efectos perjudiciales de los productos de tabaco calentado. Thomas Münzel, investigador del mismo centro médico y coautor del estudio, sostiene que “ningún producto que contenga nicotina, ya sea fumado, calentado, vaporizado o absorbido, puede considerarse seguro para el corazón y los vasos sanguíneos”.

Por tanto, concluye que “los responsables políticos deben dejar de distinguir entre nicotina ‘quemada’ y ‘sin quemar’ y regular todos los productos de nicotina bajo un mismo marco, con restricciones de sabores, prohibiciones de publicidad y leyes antitabaco que abarquen todas las alternativas”.

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