
La guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y las presiones de Donald Trump sobre sus aliados han puesto a prueba la estrategia de seguridad europea. Mientras Bruselas impulsa el rearme y busca reducir su dependencia militar de Estados Unidos, el continente enfrenta el desafío de convertir ese consenso político en una capacidad real de defensa. Analizamos este panorama en Carrusel de las Artes junto a la investigadora en Defensa Laura Lisboa.
La reciente crisis en el estrecho de Ormuz evidenció las tensiones dentro de la alianza transatlántica. Aunque Estados Unidos cuenta con Europa para respaldar la seguridad en la región, países como España e Italia se negaron a facilitar sus bases militares para operaciones contra Irán. ¿Qué enseñanza les deja a los europeos esta crisis que está muy lejos de estar resuelta?
«Hay un impacto directo comercial para Europa, pero también hay un impacto más amplio más fundamental de la resiliencia del orden internacional. Se discuten cosas que nunca hemos hablado, por ejemplo, poner una tarifa en el estrecho de Ormuz», explica Laura Lisboa, investigadora en Defensa y doctorante en Sciences Po.
Para Laura, la incertidumbre ya no responde únicamente a Donald Trump, sino a un cambio más profundo en las prioridades estratégicas de Washington, que desde hace más de una década ha desplazado su foco hacia Asia.
Ese escenario obliga a Europa a replantear su modelo de seguridad y a acelerar la construcción de una industria de defensa más autónoma.
De acuerdo con la analista, la autonomía estratégica europea ya no es solo una aspiración política, sino una necesidad marcada por los conflictos actuales y la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad del continente.
Un programa coordinado por Julia Courtois y Jesica Brumec. Realizado por Steven Helsly y Stéphane Défossez.
