Texas, uno de los principales polos de desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos, acaba de elegir para la gubernatura del estado a una demócrata latina que quiere poner límites a la expansión de los centros de datos y revisar los beneficios fiscales otorgados a las grandes empresas tecnológicas. Su nombre es Gina Hinojosa, de 52 años, que derrotó al gobernador republicano Greg Abbott en las elecciones del 3 de noviembre y se convertirá en la primera mujer latina en gobernar la entidad.
Su victoria también marca el regreso del Partido Demócrata a la gubernatura de Texas después de más de tres décadas. La última candidata de ese partido en ganar las elecciones fue Ann Richards, en 1990, quien derrotó al republicano Clayton Williams y gobernó entre 1991 y 1995. Desde entonces, Texas ha estado bajo administraciones republicanas: primero George W. Bush, después Rick Perry y, desde enero de 2015, Greg Abbott.
De ascendencia mexicana, Hinojosa es abogada y legisladora estatal desde 2017. Creció en el Valle del Río Grande, una región fronteriza con México, y comenzó su carrera política en la junta escolar de Austin, donde se involucró en la defensa de la educación pública. Antes de llegar al Congreso estatal había trabajado en asuntos de derechos civiles y laborales.
Su interés por la educación llegó al terreno tecnológico. En 2025 presentó una iniciativa para limitar el uso de IA en la calificación de respuestas escritas de estudiantes de escuelas públicas. La propuesta planteaba permitir estos sistemas únicamente si demostraban ser confiables, no presentaban sesgos medibles contra determinados grupos de alumnos y contaban con una evaluación independiente. Sin embargo, el proyecto no avanzó más allá de una comisión legislativa.
Durante su campaña, Hinojosa cuestionó la relación entre el gobierno de Abbott y las grandes corporaciones, a las que acusó de beneficiarse de recursos públicos mientras aumentaban los gastos de las familias. Entre sus principales promesas estuvieron fortalecer las escuelas públicas y entregar un pago único de 1,500 dólares por hogar, financiado con parte de las reservas estatales.
En su discurso de victoria, frente a sus simpatizantes en Austin, capital del estado, declaró: “Nunca me molestó que dudaran de mí. Lo que me molestó fue que dudaran de nosotros”.
Durante su campaña, Hinojosa buscó conectar con los texanos más allá de las diferencias entre demócratas y republicanos. En una entrevista publicada el 21 de octubre, habló del descontento con ambos partidos y de la necesidad de atender problemas que afectan a la población. Entre ellos están el crecimiento de los centros de datos y los acuerdos entre el gobierno estatal y las grandes empresas tecnológicas.
Los centros de datos, en el centro de la disputa política
Texas se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión para la infraestructura de IA. Su disponibilidad de terrenos, energía y una regulación favorable para las empresas ha atraído proyectos de compañías tecnológicas interesadas en construir instalaciones para procesar enormes volúmenes de información.
ERCOT, el operador de la red eléctrica de gran parte de Texas, señaló que a principios de 2026 había aproximadamente 400 centros de datos operativos en su área de cobertura. A ellos se suman nuevos proyectos que buscan autorización para conectarse a la red.

