IA, aranceles, tierras raras: qué esperar del próximo encuentro entre Trump y Xi Jinping esta semana que entra


Hay varios motivos para seguir de cerca la Asamblea General de las Naciones Unidas que se realizará en Nueva York esta semana que entra, pero quizás el evento que más expectativa ha generado es el próximo encuentro entre el presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, las dos figuras públicas de mayor peso político en la actualidad a nivel mundial.

Aunque la visita de Estado del presidente Xi ocurrirá en ese contexto de diplomacia internacional, la reunión cara a cara entre los dos líderes en realidad se llevará a cabo en Washington. El presidente de Estados Unidos recibirá en persona a Xi en la Base Conjunta Andrews el miércoles 23 de septiembre, un gesto diplomático poco habitual, ya que los mandatarios estadounidenses no suelen acudir al aeropuerto para recibir a dirigentes extranjeros. La reunión bilateral formal tendrá lugar en la Casa Blanca al día siguiente.

¿De qué van a hablar Trump y Xi en lo que será su segundo encuentro este año? Esos puntos están siendo afinados este domingo 20 de septiembre en la sede central de JPMorgan Chase en Nueva York. Una delegación estadounidense encabezada por Scott Bessent, secretario del Tesoro, y Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, se reúne con He Lifeng, vice primer ministro del Consejo de Estado de la República Popular China, en lo que sirve de antesala para definir la agenda de cara a la próxima cumbre en Washington.


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Las advertencias de líderes tecnológicos sobre riesgos existenciales chocan con la estrategia estadounidense de acelerar el desarrollo para mantener la ventaja frente a China.


¿Qué hay en esa agenda?

El Foro Económico Mundial presentó una lista que abarca el conflicto comercial, la cadena de suministro, la competencia tecnológica, la industria automotriz y el siempre delicado tema de Taiwán, aunque sin perder de vista las dificultades que mantienen a Estados Unidos atorado en una guerra en Medio Oriente que amenaza con expandirse.

  1. La tregua comercial de Busan y los aranceles. La tregua, que vence el 10 de noviembre, es un acuerdo de un año que Trump y Xi alcanzaron en octubre de 2025. Ambos gobiernos buscan decidir si prolongan la tregua arancelaria y si fijan metas de compra de productos agrícolas, energía o aviones Boeing. Se negocia un paquete de unos 30,000 millones de dólares en bienes “no sensibles”, con alrededor de diez categorías en discusión pero sin acuerdo sobre su alcance.
  2. Tierras raras y minerales críticos. Pekín ha aprovechado su posición dominante en el mercado internacional de estos minerales para llevar a Washington a la mesa de negociación en la guerra comercial. Estados Unidos quiere garantizar un suministro más estable de tierras raras y otros minerales fundamentales para automóviles, electrónica, defensa y tecnología avanzada.
  3. Inteligencia artificial y chips avanzados. Según Scott Bessent, es muy probable que la seguridad de la IA esté en la agenda de la reunión bilateral, una de las principales peticiones recientes de los líderes empresariales en este sector, mientras Pekín quiere aliviar algunas restricciones a la tecnología china. Se habla también de la competencia tecnológica y los controles a la exportación de chips.
  4. Taiwán y seguridad militar en Asia. Respecto a este tema, la expectativa es que ambos gobiernos busquen ganancias económicas sin ceder influencia en sus disputas estratégicas más sensibles, por lo que es poco probable un cambio de fondo.
  5. Irán, seguridad y vehículos. Se prevé hablar de los vínculos económicos de China con Irán y de los precursores químicos del fentanilo. Otros temas mencionados son los extranjeros detenidos y el acceso al mercado automotriz estadounidense, como la construcción de fábricas chinas.

En resumen, Washington busca más acceso a productos y mercados chinos, minerales críticos y compromisos sobre ciertos asuntos de seguridad. Del otro lado de la mesa, Pekín busca alivio en aranceles y restricciones tecnológicas. Cada parte cuenta con sus propias palancas y sus múltiples piezas en varios tableros, como África y América Latina. A la vez, ambos intentan evitar que Taiwán y otros conflictos geopolíticos deterioren la relación económica.

La reunión de mayo en Pekín nos dio muchas fotos, memes y gestos simbólicos que trascendieron en redes sociales, pero fue poco el terreno que ambos adversarios cedieron en la mesa de negociación. ¿Habrá un resultado distinto en Washington?

“Creo que se verán algunos resultados concretos, dado que se trata de una cumbre presidencial, pero no siento que estemos a punto de lograr un avance significativo”, dijo Anna Ashton, analista de comercio con China y fundadora de Ashton Intelligence, a CNBC. “Creo que mantener el statu quo es probablemente la mejor opción para ambas partes”.

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