Cinco detenidos, todos británicos y una hipótesis que apunta a Irán, país que lo rechaza de forma tajante.
La Policía antiterrorista británica confirmó este lunes que los cinco hombres arrestados en las inmediaciones de RAF Fairford son ciudadanos de Reino Unido, específicamente procedentes de Londres y cuyas edades oscilan entre los 20 y 29 años.
Según los datos difundidos por Counter Terrorism Policing, se trata de un joven de 24 años de Camden, tres hombres de 23, 24 y 25 años de Westminster y otro de 24 años de Willesden.
Los cinco fueron detenidos inicialmente bajo sospecha de delitos contemplados en la legislación británica sobre explosivos y posteriormente quedaron también arrestados por la presunta preparación de un acto terrorista, en virtud de la sección 5 de la Terrorism Act. Todos permanecen bajo custodia mientras los investigadores amplían las pesquisas y determinan el posible móvil.
Las autoridades han conseguido además ampliar el período de detención. Por ahora, no se han presentado cargos formales contra los cinco hombres.
La investigación está dirigida por la unidad nacional de lucha contra el terrorismo, con la participación de la policía local, el Ministerio de Defensa y otros organismos.
¿Qué ocurrió cerca de la base aérea Fairford?
La operación comenzó durante la madrugada del domingo 27 de septiembre, después de que la Policía recibiera, alrededor de las 00:45 hora local, una llamada de emergencia relacionada con tres vehículos sospechosos que aparentemente se dirigían hacia la base aérea.
Una residente de la zona alertó a las autoridades después de observar movimientos sospechosos de un grupo de hombres y varias furgonetas. Según los testimonios recogidos por medios británicos, algunos de los hombres estaban encapuchados o enmascarados y se desplazaban por una zona rural próxima a la base.
Fue entonces cuando agentes armados acudieron al lugar y arrestaron a los cinco sospechosos en Whelford, una localidad situada a poca distancia de RAF Fairford.
La Policía y los especialistas del Ejército británico en desactivación de explosivos inspeccionaron posteriormente tres furgonetas. Según fuentes citadas por el diario británico ‘The Guardian’, los materiales encontrados eran inicialmente compatibles con posibles artefactos explosivos improvisados, aunque las autoridades seguían realizando pruebas para determinar si los dispositivos podían realmente funcionar.
La operación llevó a establecer un cordón de seguridad de unos 400 metros y a evacuar a los residentes de 85 viviendas de Whelford. Equipos especializados, incluido un robot de desactivación de bombas, trabajaron en el área.
Las autoridades han descrito el operativo como una investigación de gran magnitud y complejidad y han señalado que, tras examinar la escena durante la noche, surgieron varias nuevas líneas de investigación.
Un presunto ataque que, según la investigación, pudo frustrarse tras una llamada al 999
Una de las circunstancias centrales del caso es que la intervención policial se produjo después de la alerta de una persona que se encontraba en la zona.
Según los elementos conocidos hasta ahora, no se ha informado que las detenciones fueran consecuencia de una operación de inteligencia que hubiera identificado previamente el supuesto complot. Una fuente citada por la agencia de noticias Reuters indicó que la operación no se basó en información de inteligencia, aunque la seguridad alrededor de la base ya había sido reforzada.
El mandatario estadounidense, Donald Trump, afirmó el domingo que los sospechosos pretendían causar “un gran daño” y sostuvo que las autoridades británicas y de EE. UU. estaban investigando el caso. Sin embargo, las informaciones disponibles sobre el origen de la operación policial apuntan a la llamada de un ciudadano como el desencadenante inmediato de la intervención.
El ministro de Defensa, Wes Streeting, respondió a las preguntas sobre si las fuerzas de seguridad habían sido previamente conscientes del supuesto complot señalando que la persona que dio la alerta solo tenía una visión parcial de la investigación y que no especularía sobre el móvil mientras las pesquisas continúan.
¿Por qué aparece Irán en la investigación?
El posible vínculo iraní procede fundamentalmente del contexto de RAF Fairford y de las amenazas previas de Teherán contra instalaciones británicas utilizadas por Estados Unidos, pero hasta ahora no existe una atribución oficial de la Policía británica a la República Islámica.
Una fuente cercana a la investigación citada por Reuters afirmó que los investigadores consideran un móvil relacionado con Irán como una de las posibilidades, aunque también mantienen abiertas otras hipótesis, entre ellas un posible sabotaje ruso o un complot de carácter islamista.
El contexto es especialmente relevante: RAF Fairford es una base británica utilizada por la Fuerza Aérea estadounidense y sus bombarderos han participado en operaciones relacionadas con la guerra que EE. UU. e Israel lanzaron contra Irán desde el pasado 28 de febrero.
El pasado julio, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió al Reino Unido que no permitiera el uso de Fairford por bombarderos estadounidenses y había declarado que cualquier base utilizada para lanzar ataques contra territorio iraní podría ser considerada un objetivo legítimo.
Esa amenaza, sumada al uso reciente de la instalación para operaciones estadounidenses contra objetivos iraníes, ha hecho que un posible vínculo con Teherán sea una de las líneas examinadas por los investigadores.
Pero una advertencia previa y el contexto geopolítico no constituyen por sí mismos una prueba de que Irán estuviera detrás del incidente.
Teherán niega cualquier participación. La Embajada de Irán en Londres rechazó este lunes 28 de septiembre cualquier vínculo con las detenciones.
En un comunicado difundido en X, la representación diplomática calificó de “especulaciones infundadas y maliciosas” los intentos de relacionar a Teherán con los cinco detenidos y afirmó que rechazaba y condenaba categóricamente esas acusaciones.
La sede diplomática sostuvo que esas especulaciones contribuyen, a su juicio, a alimentar lo que denominó “propaganda iranófoba” en el Reino Unido.
Por ahora, la Policía británica no ha establecido públicamente ningún vínculo entre los cinco detenidos e Irán. La investigación sigue abierta y las autoridades han evitado pronunciarse sobre una atribución concreta.
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El papel de RAF Fairford en la guerra contra Irán
La importancia de la base explica buena parte de la atención internacional que ha generado el caso.
RAF Fairford se encuentra en Gloucestershire, aproximadamente a 160 kilómetros al oeste de Londres. Aunque es una instalación británica, acoge al personal de la Fuerza Aérea estadounidense y sirve como una de sus principales bases europeas para bombarderos pesados. Su pista, de casi tres kilómetros, permite operar aeronaves como los B-1 y B-52.
La instalación ha sido utilizada por Estados Unidos en distintos conflictos y, durante la actual guerra contra Irán, bombarderos estadounidenses han despegado desde Fairford para participar en operaciones.
El Gobierno de Reino Unido había autorizado previamente a Washington a utilizar instalaciones militares británicas para determinadas operaciones calificadas de defensivas contra misiles y plataformas de lanzamiento iraníes.
Esto ha convertido a Fairford en un punto particularmente sensible. En los últimos meses también se han producido protestas contra el uso de la base por parte de Estados Unidos.
Seguridad reforzada y alerta en otras bases
El incidente se produce además en un contexto de elevada preocupación por posibles amenazas contra instalaciones estadounidenses y británicas.
Tras las detenciones, la Embajada de Estados Unidos en Londres emitió una alerta para sus ciudadanos y recomendó actuar con precaución y prestar atención a la seguridad personal. La advertencia señaló que instalaciones, reuniones y organizaciones asociadas con Estados Unidos podían encontrarse ante un riesgo mayor.
También se reforzaron las medidas de seguridad en otras instalaciones estadounidenses en Reino Unido. RAF Lakenheath, en el este de Inglaterra, confirmó que se encontraba bajo condición de protección Charlie, un nivel que se utiliza cuando se produce un incidente o existe información que indica una probabilidad de actividad terrorista dirigida contra personal o instalaciones.
No se ha confirmado públicamente que Fairford estuviera bajo ese mismo nivel de alerta.
Un contexto británico de amenazas atribuidas a Irán
Las sospechas sobre un posible vínculo iraní aparecen en un contexto más amplio de preocupación de las autoridades británicas por actividades que Londres atribuye a Teherán o a actores vinculados con Irán.
Y es que Reino Unido elevó el pasado abril su nivel nacional de amenaza terrorista de “sustancial” a “grave”, lo que significa que las autoridades consideran altamente probable un atentado. La Policía también ha investigado posibles conexiones iraníes en otros incidentes recientes relacionados con propiedades de la comunidad judía y con disidentes iraníes.
En mayo, el Gobierno británico impuso sanciones contra 12 personas y entidades vinculadas a Irán, acusándolas de participar en actividades hostiles, incluida la planificación de ataques y la prestación de apoyo financiero a organizaciones consideradas desestabilizadoras. Irán ha negado reiteradamente su participación en ataques o complots en Reino Unido y otros países.
Entretanto, la investigación sigue abierta. La principal conclusión que puede extraerse en este momento es que el presunto ataque no ha sido atribuido oficialmente a Irán.
Lo confirmado es que cinco ciudadanos británicos fueron detenidos cerca de una base utilizada por Estados Unidos, que tres vehículos están siendo examinados y que los investigadores encontraron materiales que están siendo analizados como posibles explosivos. También está confirmado que la Policía antiterrorista investiga la posible preparación de un acto terrorista y que continúa tratando de establecer el motivo.
El posible vínculo con Irán forma parte de las líneas de investigación debido, entre otros elementos, al papel de Fairford en las operaciones estadounidenses contra Teherán y a las amenazas previas de la Guardia Revolucionaria. Pero las autoridades británicas mantienen abiertas otras hipótesis, mientras Teherán niega cualquier participación.
La comisaria adjunta Vicki Evans, coordinadora nacional sénior de la Policía antiterrorista, ha pedido precisamente cautela ante las especulaciones geopolíticas y ha reclamado que los investigadores dispongan del tiempo necesario para esclarecer los hechos.
Por ahora, el caso sigue siendo una investigación antiterrorista en curso, no una atribución confirmada de un ataque a Irán.
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Con Reuters, AP y medios locales
