
La decisión israelí desencadenó un nuevo enfrentamiento diplomático entre ambas partes y puso de manifiesto las crecientes diferencias sobre la situación en los territorios palestinos, la expansión de los asentamientos en Cisjordania y la guerra en Gaza.
Saar anunció la medida a través de las redes sociales, donde aseguró que Kallas había realizado declaraciones que equiparaban el trato de Israel a los palestinos con las políticas de segregación racial aplicadas en la antigua Sudáfrica del apartheid.
El ministro israelí se apoyó en una información publicada por el medio europeo Euractiv, que citó a funcionarios y diplomáticos anónimos según los cuales la jefa de la diplomacia europea habría realizado esa comparación durante reuniones celebradas a puerta cerrada en una visita a México el mes pasado.
Israel consideró esas supuestas declaraciones inaceptables. Saar afirmó que Kallas actúa de manera «obsesiva» y con «flagrante injusticia» hacia el Estado israelí y condicionó la reanudación de los contactos a una retractación pública.
Incluso fue más allá al acusarla de difundir un «libelo de sangre» contra «el único Estado judío del mundo y la única democracia de Oriente Medio».
Kallas evita entrar en la polémica y defiende el diálogo
La respuesta de la alta representante europea llegó primero a través de la red social X y posteriormente ante la prensa a su llegada a la cumbre de líderes europeos en Bruselas.
Sin referirse directamente a las declaraciones que se le atribuyen, Kallas subrayó que la diplomacia exige mantener abiertos los canales de comunicación incluso cuando existen desacuerdos profundos.
«El diálogo es la base de la diplomacia, especialmente cuando surgen diferencias», afirmó, al tiempo que reiteró el compromiso de la Unión Europea con una relación «constructiva» con Israel.
Más tarde, insistió en que no puede pronunciarse sobre conversaciones celebradas a puerta cerrada y rechazó entrar en una disputa basada en afirmaciones que considera difíciles de verificar.
«No puedo luchar contra las sombras todo el tiempo», declaró.
Sin embargo, también dejó claro que las críticas europeas hacia determinadas políticas israelíes son reales y forman parte de la posición oficial del bloque.
«He tenido discusiones muy buenas, abiertas y francas, a veces muy difíciles, con el ministro Saar, que considero constructivas», señaló. «Queremos continuar con ellas, pero no podemos negar también la crítica».
El trasfondo: los asentamientos y la solución de dos Estados
Más allá de la polémica concreta, el enfrentamiento refleja diferencias que se han profundizado durante los últimos meses.
La Unión Europea ha mantenido una postura crítica respecto a la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania, considerados ilegales según el derecho internacional y un obstáculo para una futura solución negociada del conflicto palestino-israelí.
Kallas reiteró este jueves que los asentamientos dificultan cada vez más la posibilidad de establecer dos Estados conviviendo en paz, fórmula que Bruselas sigue defendiendo como la única salida viable al conflicto.
«Hemos sido muy críticos», reconoció la diplomática estonia, aludiendo tanto a la violencia de colonos como al crecimiento de los asentamientos.
Las tensiones aumentaron en mayo, cuando la UE aprobó sanciones contra tres individuos y cuatro entidades a las que responsabilizó de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos de los palestinos en Cisjordania, una decisión rechazada categóricamente por el Gobierno israelí.
Una Unión Europea dividida sobre Israel
El episodio también evidencia las dificultades de la propia Unión Europea para mantener una posición unificada sobre Oriente Medio.
Aunque Bruselas ha criticado diversas actuaciones israelíes en Gaza y Cisjordania, también ha reiterado el derecho de Israel a defenderse frente a amenazas externas y ataques armados.
Los 27 Estados miembros mantienen sensibilidades diferentes respecto al conflicto. Algunos gobiernos se muestran especialmente críticos con la actuación israelí, mientras otros conservan estrechas relaciones políticas y estratégicas con Jerusalén.
Esa división quedó reflejada en las reacciones de este jueves.
El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, defendió a Kallas y recordó que la alta representante expresa la posición oficial de la Unión Europea, una posición que, según afirmó, suele ser favorable a Israel en numerosos asuntos.
Al mismo tiempo, el canciller alemán, Friedrich Merz, marcó distancias respecto a las declaraciones que supuestamente habría pronunciado la jefa de la diplomacia europea y aseguró que no comparte esas palabras.
Un nuevo frente diplomático
La ruptura anunciada por Israel no implica una suspensión formal de las relaciones con la Unión Europea, pero sí representa un importante deterioro en los contactos políticos con la principal responsable de la política exterior comunitaria.
El incidente llega en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Bruselas y Jerusalén, marcadas por las discrepancias sobre Gaza, el futuro de Cisjordania y el estancamiento de las perspectivas de paz.
Por ahora, mientras Israel exige una retractación y Kallas insiste en la necesidad de mantener el diálogo, el enfrentamiento abre una nueva crisis diplomática entre ambas partes y refleja hasta qué punto el conflicto palestino-israelí continúa generando fricciones incluso entre socios tradicionalmente cercanos.
Con Reuters y EFE
